Que no te engañen: la demanda no se reduce con la edad

Que no te engañen: la demanda no se reduce con la edad

Cuando nos quedamos embarazadas es normal y habitual una avalancha de:

 

“Prepárate que las noches serán eternas”

“Ui la teta! prepárate para tener todo el día al bebé pegado”

“Duerme ahora que no vas a dormir más”… entre otras joyitas

 

Cuando nace el bebé y sucede el apocalipsis, todas esas mismas personas te dicen:

 

“Tranquila, que en nada hará el cambio.”

 

Y esperamos el “cambio” durante días y días y días…

 

Primero auguran que el cambio ocurrirá a los 3 meses:

Según mentes tan expertas como perversas, a los tres meses se terminan los “cólicos” y los bebés maduran. Empiezan a pedir menos teta y alargan por la noches.

Nosotras emocionadas, con nuestras ojeras de panda sonreímos aliviadas y esperanzadas… ¡Bah! tres meses…¡¡¡eso pasa rapidísimo!!!!

 

Llegan los 3 meses, los 3 meses y un día, y dos, y tres días… y aquí no hay más cambios que un bebé que me pega tirones del pezón mientras se retuerce como si algo le ardiera en el interior… y nos preguntamos… ─¿¡Y ahora qué leches es esto!?─.

Pasan unos días más y cuando la cosa parece calmarse porque alguien menos perverso nos ha hablado de la famosa crisis de los tres meses y empezamos a estar más tranquilas: INFIERNO.

 

¡Sí! Las noches, si no lo eran ya, se pueden volver un infierno: nuestro bebé que dormía 2, 3 o incluso 4 horas seguidas y era capaz de dormirse en cualquier ámbito/hora/rincón, ahora se despierta cada 50 minutos y pide teta, teta, teta y más TETA. Además, se ha vuelto súper selectivo cuando llega la noche y ya no se duerme tranquilamente en el restaurante o por la calle… quiere estar en casa y reclama exclusividad.

 

Pasan unos días más… nos informamos, caemos en buenas manos y nos cuentan que no, que las noches no se vuelven más llevaderas sino que todo lo contrario, que hasta los 8 meses los bebés integrarán nuevas fases de sueño que harán de tu vida una peli y de tus noches un caos imposible de controlar.

 

No pasa nada… respiras… 8 meses: ─¡Si he llegado hasta aquí puedo aguantar un poco más!─.

Paralelamente, en lugares más hostiles, “las perversas” de los tres meses te dicen que no, que el cambio es a los 6. ─Ya verás cuando empiece a atiborrarse de papillas y/o sólidos: ¡¡¡Ahí seguro, pero seguro, que cambia, si no es así, algo estás haciendo mal!!!─

 

Nosotras, que ya hemos aprendido algo durante estas semanas, entendemos que ni a los 8 ni a los 6… hacemos una media y…¡¡tate!!! Aa los 7 seguro que es el ansiado cambio.

 

¡Pues no! Ni a los 6 ni a los 7 ni a los 8… Además, el bebé no se atiborra de comida, solo la guarrea… ¿y luego? TETA.

Es más, hacia los 8, el bebé que antes podía sonreír como un ser angelical concediendo carcajadas hasta al más barbudo de los cuñados…ahora parece transformarse cada vez que alguien intenta mantenerlo en brazos o hacerle alguna carantoña. Nuestro bebé se arma con un súper puchero y berrea a lo soprano o contratenor hasta que tú, con tu instinto animal/asesino/madrecoraje/pandamamá lo coges y lo aúpas y le besas y le proteges y le lanzas “shhhhhhhhhhhhs” llenos de cariño ternura y emoción sintiéndote abominablemente culpable cada vez que tienes que desaparecer de la escena.

 

De nuevo, abres tu bote de los recursos: LactApp, el grupo de crianza de los miércoles y tu amiga la matrona y te cuentan que no… que a los 8 meses surge la temida angustia por separación, que además, puede juntarse con la dentición aunque según los médicos no duele (que se lo digan a tu pezón que se ha convertido en un ansiado mordedor) y que además, el desarrollo motor funciona a toda castaña y tu bebé está a tope intentando desplazarse anclado a tu chicle-pezón, no fuera que desaparecieras de golpe y porrazo y el mundo dejara de rodar.

 

Las entendidas te vuelven a augurar: ¡¡¡al año mujer, que nadie te engañe!!! Es al año cuando tu bebé ya empezará a andar y la mamitis y la tetitis no le interesará un carajo…

Y tú que ya no sabes qué pensar, te aferras a esa esperanza que es lo único que te queda y rezas para encender y soplar esa primera vela del pastel.

 

Y llega el ansiado año y unas semanas antes o después tu bebé da sus primeros pasos y te das cuenta de que no solo no baja el ritmo de la teta sino que tu bebé te arranca los botones de la camisa cada vez que la necesita y con la otra mano ya no te acaricia la cara sino que te urga tu otro pezón, sintonizando y rebuscando véte tu a saber el qué y si tienes suerte no es el pezón sino tu ombligo u oreja o mechón de pelo… Además, lo tiene tan claro que no quiere subirse al carrito sino andar, mucho menos a la mochila, ¡que no! Que quiere andar, andar y andar, eso sí, parándose a cada baldosa, colilla, escaparate o rellano que encuentra sin importar si vas cargada de bolsas o si te estás haciendo pis.

Entonces le aupas a pelo, que eso sí lo tolera, porque tienes prisa y la mano no tarda ni medio segundo en llegar tu escote mientras dice…¡¡¡TETA!!! ¡Sí! Qué gracia cuando grita “teta” como un poseído es tan mono…y si encima es invierno y su mano está helada ya es el sumun… Entonces sí, te armas con tu mochila, sacas la teta, se amorra, coges tus  bolsas y consigues llegar a casa. ¿Cena? ¡¡¡Qué cena!!!! ¡¡¡¡Que tiene un año!! Y al año quieren TETA y ANDAR.

¿Y las noches? TETA y ANDAR. Sí, como lo oyes. Es lo que hay.

¿Y a los dos años? TETA y muchas otras cosas y… teta ¿Lo había dicho ya?

¿Y a los tres? TETA y muchas, otras cosas.

 

En resumen: el bebé no se termina a los 3, 6 o 12 meses. Tienes bebé para rato y es algo probable que cuando se termine uno…¡venga otro! (o no).

 

O sea que sí, mujer. La teta es la teta y la demanda no baja sino que el bebé se torna más efectivo al mamar: a los 6 meses es capaz de mamar en 2 minutos lo que antes tardaba 45 minutos, pero probablemente no haga 8 tomas, sino 12 y al año, probablemente haga 15 tomas y así puedes ir multiplicando, porque el pecho es mucho pecho y mamá es mucha mamá y estar con mamá y la teta a la vez es la pera limonera. ¿O no?

 

A lo constructivo:

En el próximo post os hablaré del plan padre y otros recursos para no maternar sola 😉

 

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5 comentarios sobre “Que no te engañen: la demanda no se reduce con la edad

  1. Como me he reído! Un gran artículo! Felicidades!! Yo voy por mi segunda hija que tiene ahora 6 semanas y mi mayor q tiene 21 meses y no ha sido tan duro… si… las noches si, pero cada vez mejor (o eso parece) 😂😂

  2. Super identificada!! Mi beba tiene 18 meses y hasta ahora todo ha sido como lo describes. A mí me dijeron también que cuando empiece la guarde ya demandará menos, pero no ha sido así sino que al contrario, se come siempre toda la comida de la guarde y a la hora de recogerla sale tirándose a la teta como si saliera de un ayuno de 8 horas. Lo bueno es que es una niña fuerte y sana a pesar de que muchos me dijeron que criarla a teta la iba a dejar desnutrida. La gente dice cualquier cosa…

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