No molestar

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Imagina tu primera cita: nervios, emoción, dudas…

Recuerda ¿Qué era lo que más deseabas cuando conociste a tu pareja?

¿Estar acompañados de la suegra, la hermana, el primo, el amigo de los dos, la abuela…? O ¿estar solos?

Estoy segura de que en ese momento preferiste la soledad, la intimidad, el tiempo para reconoceros, hablar, susurrar, besar…  Y ahora compara y piensa, después de muchos meses esperándolo, por fin tienes a vuestro bebé en brazos. Os veis por primera vez, os oléis, le/la besamos, le abrazas, disfrutáis… ¡que se pare el tiempo!

La nueva familia necesita tiempo y lo deberíamos entender y respetar igual como entendemos la relación de amor entre dos adultos. Necesitamos tiempo para conocernos, para dar la bienvenida, para conectar. Es una etapa sagrada, donde no se permiten intromisiones que no sean muy necesarias.

Como en muchas cosas de la maternidad, una no se da cuenta de hasta qué punto se ignoran las necesidades de los bebés y las mamás hasta que no le toca a una pasar por ello. Las visitas de amigos, primos, tíos, vecinos, conocidos… parecen inevitables y puede ser muy difícil, sobre todo si somos madres por primera vez, exigir este tiempo para estar con nuestro bebé.

¿Por qué necesitamos este tiempo de intimidad con nuestro recién nacido? Pues parece increíble que tengamos que explicarlo. Porque queremos, ¡y punto! Y, además, porque hay un montón de razones fisiológicas y emocionales, que nos llaman a estar juntos. No es solo una necesidad del bebé, o solo una necesidad de la madre. Madre y bebé son uno solo, y es preciso que estén juntos.

Eso sí, hay que decir que el hecho de que madre y bebé estén juntos (a poder ser, piel con piel) es un gran factor favorecedor de la lactancia materna, porque:

  • La lactancia necesita práctica e intimidad.
  • Favorece que el bebé pueda mamar a demanda, idealmente casi cada hora durante los primeros días de vida.
  • Es muy importante que el bebé esté piel con piel para evitar que gaste energías innecesariamente y sufra bajadas de azúcar.
  • El bebé está más relajado (sin el estrés que le puede provocar la separación) y puede agarrarse al pecho con más tranquilidad.

En resumen, los primeros días son fundamentales para establecer una buena lactancia materna y un buen vínculo con tu bebé, así que no dudes en exigir tiempo y espacio para vosotros, porque lo necesitáis, porque es importante y porque es vuestro derecho.

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