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Cómo ofrecer suplemento a un bebé que no gana peso

Cómo ofrecer suplemento a un bebé que no gana peso

Cómo ofrecer suplemento de la leche a un bebé que no gana peso: es probable que lo primero que nos venga a la mente sea un biberón. Pero también es probable que si nos hemos informado previamente, nos vengan a la mente otros métodos como el dedo-jeringa, vaso, cuchara.. etc. 

Elegir uno de estos métodos para ver cómo ofrecer suplemento de leche, ya sea materna o artificial, a un bebé que no gana peso puede ser una elección compleja. En esta entrada os explicamos los pros y contras de cada método, para que os sea más fácil elegir el método más adecuado en vuestro caso: 

Cómo ofrecer suplemento:

Jeringa-dedo

El método jeringa dedo es ideal en los primeros días o semanas y permite ofrecer pequeños volúmenes de calostro o de leche. 

Solo es necesario una jeringa de 5 a 20 ml según se prefiera. Un truco para no tener que ir cargando la jeringa y no hacer esperar al bebé es colocar en una taza varias jeringas cargadas, de manera que solo tengas que cambiar la jeringa por una llena. 

Colocamos al bebé con la cabeza más alta que el culete. Introducimos uno de nuestros dedos, limpio y con la uña cortada en dirección al paladar del bebé. Para elegir el dedo, lo que hacemos es buscar el que más se parezca a la medida del pezón, pues el dedo lo que hará será sustituir el pezón en la boca del bebé. 

Se estimula con la yema del dedo la zona entre el paladar blando y el duro, y se espera que el bebé empiece a succionar. En ese momento se comprime el émbolo de la jeringa para que al bebé le llegue la leche. Si el bebé se detiene y deja de succionar, haremos también una pausa. 

Este método es muy útil para los bebés con dificultades de succión o que están  muy adormilados, ya que toman la leche sin esfuerzo. También los bebés que presentan dificultades de succión o presentan alteraciones en el posicionamiento de la lengua se pueden ver beneficiados de este método, ya que el bebé debe colocar la lengua en una posición similar a la que debería colocarla  cuando está mamando. Este método a veces se realiza con un adaptador al final de la jeringa o con una sonda, que puede facilitar un poco el proceso, pero en el caso de que el bebé no gane peso sería mejor no usarlo, ya que parte de la grasa de la leche se queda pegada en el plástico de la sonda. 

Aspectos positivos: es una técnica barata, en la que es fácil conseguir el elemento necesario para la realización de la misma, en este caso la jeringa. Además, muy importante, respeta la saciedad del bebé. Ya que cuando el bebé no quiere más leche, expulsa el dedo del adulto de su boca y termina el proceso. Y es un método ideal para bebés que estén débiles o hayan perdido mucho peso, ya que no requiere que estén despiertos para comer. 

Aspectos negativos: entre los aspectos menos positivos debemos destacar que requiere tiempo y paciencia por parte del adulto, y que cuando el bebé va aumentando la cantidad que toma suele ser un método demasiado lento. 

 

Relactador

El relactador es un aparato compuesto principalmente por dos partes, una “botella” y dos sondas. La botella se coloca habitualmente entre los dos pechos (a mayor o menor altura según queramos que sea el flujo de leche)  y la sonda se pega sobre el pezón o sobre el lateral, de manera que cuando el bebé succiona, también introduce la sonda en su boca. De esta manera cuando mama, estimula el pecho y succiona la leche de la sonda. 

El relactador es el único método de suplementación que fomenta la succión directa al pecho, es decir, mientras el bebé estimula el pecho, recibe la leche artificial o materna suplementada que pueda necesitar. Esto también permite optimizar el tiempo, ya que permite hacer dos cosas a la vez, lo que en el caso de un proceso de suplementación es muy útil. 

Existe la opción de realizar un relactador casero con una sonda nasogástrica pediátrica del 5 o del 6, usando de recipiente un biberón tradicional. Se invierte la tetina (se pone dentro del biberón) y la sonda se pasa por el agujero de la tetina. 

Aspectos positivos: permite que el bebé tenga el pecho como referente de la alimentación y pueda tomar volúmenes sustanciales de leche. Por tanto, es un método ideal para niños que no sean recién nacidos, siempre que no presenten bajo peso o dificultades de succión, no sean “bellos durmientes” y no presentan hipotonía,  ya que a veces no son capaces de conseguir la leche que necesitan. 

Aspectos negativos: en los aspectos no tan positivos debemos tener en cuenta que el relactador es un “trasto” que en ocasiones es complicado de colocar y  que cuando la madre realiza salidas fuera de casa o en las tomas nocturnas, puede ser complicado de gestionar.  Es importante también controlar que el bebé no se acostumbre demasiado a la sonda. En ocasiones, el bebé se vuelve “dependiente” de la sonda, y solo acepta mamar si la sonda está colocada en el pezón. Por ello, es importante ir cortando el suministro de leche de la sonda, o bien pinzándola con los dedos, o en el caso de tener un relactador comprado, con el utensilio específico para ello.  Y no podemos olvidar que si el bebé presenta dificultades para mamar o mantener la succión al pecho este es un método poco conveniente, ya que es probable que no consiga toda la leche que necesita. 

 

Vaso / vasito / taza

El vaso, vasito o taza es uno de los métodos de alimentación más recomendados, ya que tiene aspectos muy positivos. Además, permite ofrecer leche desde bebés prematuros a bebés más mayores, y, según sea el recipiente, podremos ofrecer pequeñas cantidades o cantidades mayores de leche. 

Es ideal para procesos de suplementación puntuales, o en los que el bebé rechaza cualquier otro método de alimentación. Se suele usar a menudo cuando la madre vuelve al trabajo remunerado y el bebé rechaza de manera repetida el biberón como nueva forma de alimentación. 

Es importante que cuando se la ofrecemos al bebé esté sentado o semisentado, de manera que tenga la cabeza más alta que el culete. De esta manera el bebé es el que marca el ritmo en que quiere deglutir la leche.

Aspectos positivos: la OMS recomienda este método de suplementación por ser higiénico y barato. 

Aspectos negativos: vamos a señalar que es importante que el adulto que administra la leche sepa cómo hacerlo, sea paciente y no vierta la leche dentro de la boca del bebé, ya que en el caso de hacerlo el bebé se puede atragantar. Quizá el aspecto menos positivo de todos es que la leche se puede derramar, lo que en el caso de que existan pocas reservas de leche materna puede ser un fastidio. 

 

Cuchara

La cuchara es un método ideal para ofrecer pequeñas cantidades de leche al bebé. Es muy práctico los primeros días, cuando la madre solo tiene calostro y la cantidad de leche que consigue es muy pequeña. 

Para ofrecer la leche con este método se puede usar cualquier tipo de cucharilla, no es necesario que sea especial. Lo que sí hay que tener en cuenta es (en el caso de que el bebé tenga menos de 6 meses), que la cuchara no se introduce en la boca del bebé, se debe dejar en la comisura del labio para que el bebé saque la lengua y vaya tomando la leche por sí mismo. Si el bebé tiene más de 6 meses, el bebé ya aceptará que se introduzca la leche en su boca y podrá tomar de esta manera la leche. 

Aspectos positivos: si se usa para extraer calostro, la madre puede masajearse y extraer la leche directamente sobre la cuchara y ofrecérsela al bebé, sin necesitar de otros elementos. Aunque es necesario saber cómo extraerse leche manualmente.

Aspectos negativos: hay que tener en cuenta que es un método lento que requiere destreza por parte de quién ofrece la leche y que en ocasiones se puede derramar, lo que es un problema cuando se cuenta con poca cantidad de leche extraída. 

 

Biberón

Y finalmente el biberón, que es el método que en la mayoría de casos se usa primero y que, también en la mayoría de los casos, es rechazado por el bebé. Esto crea mucha frustración a los adultos que intentan ofrecer la leche al bebé.

Es un método de alimentación que se considera rápido, pero a priori esto no tiene porqué ser bueno. Es importante que el bebé tenga el tiempo necesario para, durante el proceso de alimentación, mostrar saciedad. Esto nos indicará que el bebé no requiere más leche y evitaremos de esta manera la sobrealimentación. 

Debemos saber también que no existe “la tetina” que se parezca al pezón, por más que cada marca intenta promocionar su tetina como “la más parecida al pezón”. Por lo que es importante buscar tetinas que sean: largas, blandas y de base ancha. Y siempre administrada de manera adecuada. Y también tener en cuenta que alguna tetinas pueden resultar muy duras o complicadas de succionar para algunos bebés y esto nos puede dificultar el proceso de alimentación. 

Aspectos positivos: el mayor punto a favor es que permite ofrecer volúmenes grandes de leche, con un método que la mayoría de personas saben ofrecer sin entrenamiento previo. Este método es ideal cuando la alimentación del bebé se va a prolongar o cuando hay que ofrecerlo en situaciones que queremos que el bebé vuelva a conciliar el sueño lo más rápido posible. 

Aspectos negativos: la dificultad más importante en este tipo de suplementación es que puede aparecer la llamada confusión tetina-pezón, que puede causar que el bebé rechace el pecho y no quiera mamar, terminando así la lactancia materna. 

 

Como ves, a la hora de decidir cómo ofrecer suplemento a un bebé que no gana peso hay muchas opciones. Será interesante valorar con una experta cuál es el ideal en vuestro caso. También puedes encontrar mucha más información sobre lactancia materna en la app de LactApp, de descarga gratuita, donde puedes contactar con el equipo de expertas en el Canal de Consultas, que encuentras en el botón de Contacto.

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