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La vuelta al trabajo. Sentimientos

La vuelta al trabajo. Sentimientos

Antes de tener un bebé pensamos que cuando nos toque volver al trabajo el bebé ya será muy mayor, la lactancia ya estará instaurada y seremos capaces de hacerlo todo y que todo saldrá estupendamente.  Y poco a poco se acerca la fecha, y ya no lo vemos nada claro… Afloran muchas emociones y sentimientos relacionados con las dudas que pueden ir surgiendo con la vuelta al trabajo: ¿Cómo dormirá sin el pecho? ¿Se comerá la leche que le dejé? ¿Y si no come nada? ¿Cuántas horas puede estar sin comer? y por otro lado, ¿qué pasará en el trabajo? ¿Cuándo podré sacarme leche? ¿Y, si no saco lo que mi bebé necesita?… 

Seguro que estas y muchas más preguntas os habéis planteado si os encontráis cerca de reincorporaros al trabajo remunerado. Y efectivamente, somos un saco de emociones y miedos ante una situación en la que todo son interrogantes. 

Volver al trabajo puede ser algo deseado o algo que no nos apetezca en absoluto. Nada raro que tengamos sentimientos tan dicotómicos. Muchas van a querer recuperar un espacio para ellas, poder alejarse un poco del mundo de los cuidados, tener conversaciones entre adultos, pensar en otras cosas… y otras os sentiréis fatal, tristes, con cero ganas de dejar al bebé, sintiendo que vuestro cuerpo y cerebro aún no están listos para esta nueva situación, con mucha angustia por dejar al bebé o en la escuela infantil o con un familiar. 

¿Hablamos de todo ello?

“Tengo mucho miedo, temo perder la lactancia”

Este es un sentimiento muy habitual. El miedo a veces lo inunda todo, y es lógico, cuando hay tantas cosas que aún no están definidas ni controlamos no es nada raro tener miedo a todo lo que va a pasar y no encontrar salida. 

Los primeros días son caóticos, no te lo vamos a negar, todo es nuevo para todos y todo se tiene que poner en su sitio. Y sí, poco a poco, las cosas se van calmando, van tomando forma y empezamos a ver la luz al final del túnel. 

Perder la lactancia es algo que efectivamente puede pasar, y si sientes que por tu tipo de trabajo o por las horas que vais a estar separados, es algo que puede suceder, no dudes en hablar con una experta en lactancia. Cuando alguien con mucho conocimiento de lactancia te puede dar opciones y abrir el abanico de posibilidades todo se ve de otra manera, o al menos te sientes más segura en este gran cambio. 

Seguramente tu bebé ahora usa el pecho para todo y te parece imposible pensar que pueda dormir o calmarse sin ti y sin el pecho, y es normal que sientas mucho miedo o ansiedad por saber cómo lo conseguirá. 

Algo muy habitual que nos causa este miedo es querer preparar al bebé para el día en que no estemos. Entrenar al bebé es algo que además se recomienda muchas veces por el resto de adultos de la familia. 

¿Hay que hacerlo? Pues, nuestra recomendación es siempre la misma: no es necesario. Adelantar el mal momento, hacer que el bebé se acostumbre a comer de otra manera o que aprenda a dormir sin el pecho podría parecer una idea estupenda; pero lo que hace es adelantar, cuando nosotras aún estamos con ellos, la tensión, la separación y las dudas. 

De la misma manera que 7 días antes de volver al trabajo después de las vacaciones no empiezas a poner el despertador para acostumbrarte a madrugar para volver al trabajo, no es necesario que si estamos con nuestro bebé, le privemos de nuestra presencia o del pecho. 

Lo que sí es ideal, si es posible, es que la persona que se va a quedar con el bebé aprenda esas “cositas” que tú conoces de tu bebé, esos pequeños gestos o ruidos que te indican que tiene sueño o hambre, y que la persona que se va a quedar con él, aprenda. De la misma manera hay que facilitar al adulto que va a cuidar al bebé los métodos con los que le vamos a dar la leche, que se familiarice con ellos y sepa usarlos.

“¿Cómo va a dormir? ¡No sabe dormir sin el pecho!”

Dormirá. Verás como aprenderá y conseguirá dormir sin el pecho. Los primeros días son complicados y les puede costar unos días aprender a conciliar el sueño sin el pecho. Los bebés aprenden a estar sin el pecho y a recuperar el tiempo perdido cuando volvemos a casa. Si tu estás en casa, es muy probable, que siempre se quiera dormir en el pecho, pero cuando no estés y el bebé esté con otra persona aprenderá con un poco ayuda. 

Los adultos pueden ayudar al bebé a conseguirlo: 

  • Le pueden mecer
  • Cantarle
  • Pasear con él en brazos o en el cochecito
  • Le pueden portear
  • Hacerle mimos

Los bebés son increíbles y aprenden a estar sin nosotras unas horas. Y es cierto que a algunos les cuesta, pero hay otros bebés que en poco tiempo (a veces días) duermen sin ningún tipo de ayuda. Hay bebés que al ver que no estamos prefieren dormir, y dormir bastantes horas. Esto te puede sorprender, y no es más que un mecanismo para protegerse en nuestra ausencia: si no está mamá, espero y duermo. 

“Ya estoy en el trabajo, y no dejo de pensar en mi bebé”

Pensar en el bebé continuamente, pensar qué pasará, sentir angustia por lo que puede estar pasando… y no concentrarse en nada es también algo que pasa a muchas madres los primeros días de la reincorporación al trabajo. No es fácil que nuestro cuerpo y nuestra mente se relajen y dejen de dar vueltas a todo. Además, es posible que si estás amamantando tus pechos te recuerden continuamente que el bebé no está contigo. Busca a compañeras de trabajo que hayan pasado y sentido lo mismo, es genial escuchar que ellas también pasaron por lo mismo y ver cómo lo consiguieron con su bebé. 

Poco a poco dejarás de sentir esa angustia y te sentirás mejor con la situación. Y, algunas veces no se consigue, y las mujeres toman decisiones que las hagan sentir mejor: dejar el trabajo, reducir la jornada laboral, pedir una excedencia… Está claro que todo esto es algo que no se pueden permitir todas las mujeres, pero si en tu caso está en tu mano, es algo que puedes valorar. 

“¡Odio el sacaleches!”

¡Odio total y absoluto es algo que sienten muchas madres! Y los sentimientos se amplifican en ocasiones al no disponer de espacios o tiempo adecuados para realizar las extracción de leche o por tener que aguantar los comentarios o burlas de los/las compañeras de trabajo. 

No podemos olvidar que el sacaleches es un trozo de plástico que suele ser ruidoso, que nos recuerda que estamos separadas de nuestro bebé y que además, nos hace responsables de su alimentación, pues es probable que tengamos que conseguir una determinada cantidad de leche para el peque. 

Y de la misma forma que muchas mujeres odian el sacaleches, otras le están agradecidas y sienten que les permite seguir con la lactancia y conseguir la leche necesaria para el bebé. 

“¿Qué va a sentir mi bebé?”

No es fácil tampoco para ellos, tengan la edad que tengan, separarse de nosotras y del pecho. Los bebés son muy resilientes (la resiliencia es la capacidad para conseguir vencer las dificultades) y suelen adaptarse bastante rápido a la nueva situación. Eso sí, depende de la edad del bebé puedes notar algunos cambios en él. A veces se enfadan y nos lo hacen saber. Puedes llegar a casa con unas ganas inmensas de estar con tu bebé, de darle teta después de tantas horas, de tocarle y tenerlo en brazos… y te pueden responder con alegría pero también con indiferencia, no mirándote o negándose a mamar. Están enfadados, te lo hacen saber y eso no es malo. Para ellos también es necesario un tiempo de adaptación y después de unos días, cuando empiezan a entender el proceso, vuelven a ser los de antes. 

“¿Llegaremos a estar bien los dos?”

Es complicado decir que todos vais a estar bien, os diríamos que, sin duda, la gran mayoría va a conseguirlo. Y que en unos 15 días todo se pone en su sitio y empiezas a fluir. Y lo que hemos dicho antes, si no es así, no está mal pensar en opciones o qué podemos hacer. Quizá no se pueda hacer nada y solo quede la opción de seguir igual, pero a veces podremos plantear cambios en nuestra situación laboral o en el cuidado del bebé cuando no estamos. Si ves que las emociones y los sentimientos te avasallan no dudes en consultar con una psicóloga que te ayude poner todo en su sitio. 

Estamos seguras de que nos hemos dejado muchas emociones y sentimientos en la vuelta al trabajo, por eso os preguntamos: y tú, ¿cómo te sientes?

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