La vuelta al trabajo. Sentimientos y emociones.

La vuelta al trabajo. Sentimientos y emociones.

Son las 11 de la noche, la casa ya está en silencio, a diferencia de las noches anteriores te sientes un poco más inquieta, mañana será un día diferente… quizá la noche pase rápido o puede que sea muy larga, después de dar unas cuantas vueltas en la cama, por fin te duermes.

RING-RING-RING… suena el despertador. Son las 7 de la mañana… te levantas, te aseas, desayunas y a diferencia de los días/semanas/meses anteriores, hoy, te dispones a salir de casa, será un día diferente, ¡hoy te reincorporas al trabajo!

Quizá reconozcas esta escena, con algunos matices, seguro, pero la vuelta al trabajo después de ser madres es un momento importante: nos separamos de nuestrx hijx, lo dejamos al cuidado de alguien que no somos nosotras, a la vez, tenemos la ilusión por recuperar la esfera profesional que también forma parte de nuestra identidad personal y nos acechan dudas como por ejemplo, cómo seguir con la lactancia materna, entre otras…

Es habitual que las madres nos digan que es curioso como algo que hacían antes de ser madres, ir a trabajar, coger el transporte público o el coche, hacer el recorrido hasta el trabajo, la vuelta a casa, etc… se convierte en algo que parece nuevo, como si de alguna manera hiciéramos lo mismo pero no fuéramos las mismas…Y en efecto, no somos las mismas: nuestras prioridades cambian, hacemos malabares con los horarios, nuestro sueño probablemente sea interrumpido, nuestro físico ha cambiado, no nos preocupan las mismas cosas… y a la vez, tenemos que recuperar el ritmo, seguir la corriente, se nos exige que sigamos siendo eficientes y buenas en nuestro trabajo, tenemos que adaptarnos rápidamente y muchas veces reinventarnos!

Esta vuelta al trabajo trae consigo muchos sentimientos y emociones, algunas veces contradictorias:

  • Por un lado te puedes sentir aliviada de no estar 24 horas al día con tu bebé y a la vez sentirte culpable por ello.
  • Puedes sentir ganas e ilusión por volver al trabajo y a la vez sentirte triste por separarte de tu hijx o sentir que no estás en el lugar en el que deberías estar.
  • O incluso sentirte “mala madre” por querer volver a trabajar.
  • Puedes sentirte confundida por no saber cómo mantener la lactancia materna y cómo gestionar la leche y los pechos, sentirte preocupada por si habrás dejado suficiente leche congelada para darle al bebé en tu ausencia, si se quedará con hambre, o si podrás mantener la lactancia materna exclusiva… También puedes sentirte preocupada y expectante, por si en tu trabajo te permitirán sacarte leche con un sacaleches (sí, hay sitios donde no se permite, o la mujer se siente juzgada por hacerlo).
  • Seguramente en algún momento te sientas juzgada, quizá por las personas que menos imaginabas, por tu decisión de reducir la jornada o por no reducirla, por llevarlo a la guardería o decidir que lo dejas con una persona de confianza, por seguir con la lactancia materna acompañada a todos lados de tu sacaleches como mejor amigo o por el contrario decidir interrumpir la lactancia materna y empezar con leche artificial…
  • Incluso puedes sentirte culpable por tomar la decisión que tomes, si te quedas en casa, porque te quedas en casa, si lo llevas a la guardería, porque lo llevas a la guardería… si haces, porque haces, y si no haces, porque no haces.
  • Puedes sentir rabia por vivir como una injusticia tener que volver al trabajo ya, quizá es demasiado pronto. No es lo mismo poder decidir cuando vas a reincorporarte al trabajo, que sentirte forzada a la separación de la díada madre-bebé, por la legislación vigente en tu país (en España el permiso de maternidad es de tan solo 16 semanas).
  • Puedes sentir preocupación o miedo por si le pasa algo a tu bebé en tu ausencia, como si tuvieras una lucecita en tu cabeza permanentemente encendida que te habla y te pregunta “¿estará bien?”, “¿cómo estará?”, “¿habrá comido?”,…

Una vez has llegado aquí, quizá te preguntes “sí, pero, ¡¿y ahora qué?!, ¿qué hago con esta montaña rusa emocional?”

Aceptar que te sientes así, es el primer paso, para luego poder comprender que es completamente normal este baile emocional. Respétate, es decir, tomes la decisión que tomes, será la opción que mejor encaje en vuestra situación. Y si cambias de opinión, siempre puedes modificar la ruta y coger otro camino. La flexibilidad es una virtud y siendo madres, no nos queda otra opción.

Hemos hablado también de sentirse juzgada y esto es una de las cosas que más duelen. Tenemos que escucharnos y ver si nos están juzgando o nos estamos juzgando nosotras mismas. Protegernos del juicio externo e interno es difícil pero si lo detectamos, podemos parar y valorar desde nosotras mismas “¿qué quiero yo?”, “¿qué es mejor para nosotrxs?”… valídate y escúchate.

Compartir y no reprimir cómo te sientes. Las emociones necesitan expresión y compartirlas puede ayudarte a gestionarlas mejor y de forma más fácil. Sentir que nos entienden, que nos escuchan y nos comprenden, nos hace sentir acompañadas y si una cosa tiene la maternidad en nuestros tiempos, es que en muchas ocasiones nos sentimos muy solas. Un grupo de apoyo a la crianza o un grupo de lactancia puede conectarte con otras mujeres que entiendan por lo que estás pasando porque ellas están igual o porque hace poco lo han pasado. ¡Hagamos tribu!

Por otro lado, si tu idea es mantener la lactancia materna, te recomendamos que planifiques tu vuelta al trabajo con tiempo. Infórmate, lee y haz tu plan personalizado (en la app de LactApp tenemos un apartado dedicado a ello).

Y por último, date tiempo, no te presiones, todas necesitamos un periodo de adaptación (y nuestros bebés también), unas lo haremos más rápido, otras menos, a unas nos costará más y a otras menos, pero eso no nos define, acepta tu tiempo, sin juzgarte, es vuestra adaptación y es subjetivo para cada una de nosotras.

HELENA ANGEL

Psicóloga en LactApp

Su web

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2 comentarios sobre “La vuelta al trabajo. Sentimientos y emociones.

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