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¿Cómo se curan las grietas del pezón? Los 5 puntos

¿Cómo se curan las grietas del pezón? Los 5 puntos

Las grietas del pezón son relativamente frecuentes al inicio de la lactancia. Son heridas de profundidad variable que pueden aparecer por diferentes motivos y que no deberían considerarse una parte normal o inevitable de la lactancia.

Antes decían…

Cuando aparecen, más que asumir que es necesario aguantar y esperar a que se curen, conviene interpretarlas como una señal de aviso: algo está provocando daño y es importante identificar qué ocurre para poder corregirlo lo antes posible.

Tradicionalmente se han recomendado diferentes cremas y ungüentos para tratar las grietas del pezón. Sin embargo, la evidencia acerca de la eficacia de los mismos es variable y a veces inexistente. 

Las propuestas para tratar las grietas son muy variadas y van desde productos específicos de farmacia, como cremas, ungüentos y parches de diferentes materiales; hasta remedios caseros de lo más variopintos. 

Todos ellos parecen prometer un efecto milagroso que va a permitir que desaparezcan en pocos días tras una aplicación repetida. Cada producto parece más milagroso que el anterior ¿Por qué damos por hecho que algunos productos curan las grietas? 

Hay productos que se han convertido, casi por tradición, en “el producto para las grietas del pezón”. Se recomiendan de persona a persona o incluso se recomienda por parte de los profesionales y acabamos asumiendo que están indicados para curarlas, aunque ni la propia marca indique ese uso ni exista una pauta específica para tratar las grietas. 

Es una especie de “efecto Mandela” de la lactancia: una idea que se repite tantas veces que termina pareciendo una evidencia.

¿Pero qué sabemos ahora sobre las grietas del pezón?

No existe evidencia robusta de que estos productos curen las grietas. Es por ello que cuando las heridas en los pezones aparecen lo primero es identificar qué las causa. Habitualmente las dos grandes causas son un agarre y posición del bebé mejorables y/o un frenillo lingual limitante (anquiloglosia). 

Si se trata del agarre y la posición, con pequeños cambios rápidamente vamos a notar mejoras, el dolor va a disminuir de manera sustancial y las grietas van a curarse en pocos días. Cuando se trata de un bebé con un frenillo limitante, la cosa se complica, pues puede ser complejo encontrar ayuda y soluciones inmediatas. 

En todo caso, sea cual sea la causa vamos a seguir las mismas 5 estrategias una vez hayamos evidenciado la causa. 

1. Mantener la herida al aire

En casa no es necesario cubrir la herida con empapadores ni con otros materiales. Cuando hablamos de mantenerla «al aire», nos referimos a que, si es posible, se puede estar con el pecho descubierto durante un tiempo. Si esto no resulta práctico, lo importante es evitar que la ropa quede directamente pegada a la herida. Una camiseta amplia, sin sujetador, puede ser una buena opción. 

2. Limpiar la herida 

Lava la zona con agua y jabón neutro (del que usamos para el bebé) 3-4 veces al día. Y secarla después con papel de manos o pañuelos suaves dando pequeños toques, sin frotar. No es necesario utilizar productos desinfectantes ni limpiar la herida después de cada toma. Es importante no usar toallas de baño, pues aunque pensemos que están limpias, están llenas de gérmenes. De la misma manera vamos evitar usar secadores de pelo para secar las grietas. 

3. No aplicar leche ni otros productos 

Aunque es habitual recomendar aplicar unas gotas de leche materna sobre las grietas, no hay evidencia suficiente para recomendarlo como tratamiento y, como la leche materna contiene bacterias, puede aumentar el riesgo de infección. Tampoco es necesario aplicar aceites, cremas, miel (ten en cuenta que los bebés menores 2-3 años no deben consumir miel por el riesgo de botulismo que comporta) u otros productos por iniciativa propia. Algunos pueden irritar la herida o mantenerla demasiado húmeda y dificultar su cicatrización.

4. Usar conchas protectoras o aireadoras como apoyo al tratamiento 

Este tipo de productos pueden ayudar a evitar el roce y el contacto directo de la herida con la ropa, especialmente si hay que salir a la calle o es necesario vestirse. Deben mantenerse limpias y utilizarse como complemento, no como tratamiento de la grieta. Además, el uso de las mismas es limitado a unas horas al día, evitando mantenerlas de manera continua y muchas veces al día, pues pueden favorecer la aparición de obstrucciones o retenciones de leche. 

5. Consultar si la herida no mejora

Si después de 5 días con estas indicaciones no se observa una mejoría clara, conviene consultar para valorar la evolución de la herida y revisar si es necesario modificar el abordaje.

Buscar la causa de las grietas del pezón

Así que si tienes grietas lo más importante es que busques las causa lo antes posible para que dejen de formar parte de vuestra lactancia y puedas disfrutar de una lactancia sin dolor. 

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