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Prótesis mamarias y lactancia: 5 factores clave

Prótesis mamarias y lactancia: 5 factores clave

Las prótesis mamarias no impiden, por sí mismas, dar el pecho. Sin embargo, tampoco garantizan que la lactancia vaya a desarrollarse como en una mujer que no se ha sometido a este tipo de cirugía en el pecho. Si tienes prótesis y estás embarazada o ya lactando y tienes alguna dificultad esperamos poder aportar un poco de luz. 

Primero la información recibida sobre lactancia y prótesis mamarias

Habitualmente cuando una mujer se realiza una intervención en el pecho lo hace siendo muy joven sin demasiadas expectativas o preocupaciones acerca de la  maternidad y la lactancia, pero todo llega. En ese momento las prioridades son otras y tampoco la información que se recibe por parte de los equipos de cirugía suele ajustarse a la que será la realidad posterior.

Hay mujeres que reciben la consigna de que no podrán amamantar, de hecho, se les desaconseja para no afear el pecho o para no sufrir teóricas mastitis. O puede darse el caso totalmente opuesto y se les dice que claro que sí que van a poder dar el pecho aunque lleven prótesis mamarias, lo que a veces tampoco es totalmente cierto.

Factores clave

Vamos a ir desglosando las cuestiones o factores clave que, en el caso de que estéis en esta situación, os van a dar un poco más de luz en este tema. Como el tiempo desde la intervención, cómo fue la cirugía, la presencia o no de sensibilidad en el pecho, etc. 

1.¿Cuántos años hace de la intervención?

Este es un dato importante, pues a más tiempo haga de la intervención más probable es que el  pecho se haya podido recuperar de la misma. Cuando se realiza una intervención por la zona de la areola se cortan conductos y terminaciones nerviosas. Las terminaciones nerviosas pueden regenerarse de forma progresiva durante meses, 6 y 24 meses, a veces pueden tardar incluso años.

Por otro lado, los conductos pueden desarrollar nuevas conexiones (y más si se da un embarazo) que permiten el paso de la leche y la llegada al pezón. Una mujer operada hace 10 o 15 años con prótesis mamarias suele tener más posibilidades de producir leche que otra intervenida hace menos tiempo, aunque esto no es una regla absoluta.

2.¿Cómo era el pecho antes de la intervención?

En ocasiones estas intervenciones se realizan para aumentar el volumen de la glándula, pero la estructura del pecho era totalmente adecuada y no existía un pecho hipoplásico, en el que pudiéramos aventurar que el crecimiento y el desarrollo glandular era insuficiente.

Cuando el desarrollo de la glándula, previa a la intervención, no ha sido completa partimos de una base diferente. En esta glándula la capacidad intrínseca de tener leche ya está potencialmente mermada, por tanto, la intervención suele ser una interferencia más, pero quizá, no la más importante. 

Mientras que si el pecho simplemente era pequeño de volumen pero la cantidad de glándula probablemente era adecuada.  

3.¿Cómo se realizó la intervención?

Este es un dato importante al que prestar atención. No siempre es fácil saber exactamente qué técnica se utilizó, especialmente si la cirugía se realizó hace años. Sin embargo, conocer algunos detalles puede ayudarnos a valorar el posible impacto sobre la lactancia.

Es útil saber por dónde se realizó la incisión: alrededor de la areola, en el surco submamario (por debajo del pecho) o por la zona de la axila. Cuando la intervención ha sido por la areola es más que probable que, como comentábamos en la pregunta anterior tanto conductos como terminaciones nerviosas hayan sido coartadas, lo que sabemos que puede generar más dificultades en el establecimiento de la producción de leche.  

Si dispones del informe quirúrgico, puede aportar información muy valiosa para la persona que te acompañe en la lactancia. Y si no lo tienes o no recuerdas los detalles, no te preocupes, pues en la exploración del pecho y valorando la evolución durante el embarazo también podemos obtener información muy útil.

4.¿Ha sido una mamoplastia de aumento (colocación de prótesis) o una mastopexia?

Una mamoplastia de aumento, tiene como objetivo aumentar el volumen de la mama, normalmente mediante la colocación de una prótesis. En cambio, la mastopexia busca elevar el pecho. En algunos casos, la mastopexia se realiza sola y, en otros, se acompaña de una prótesis para aportar también más volumen.

En un aumento de pecho, si las prótesis mamarias se colocan sin afectar el tejido mamario, los conductos galactóforos o los nervios, el impacto sobre la lactancia suele ser  menor. En una mastopexia, al remodelar la mama y, en ocasiones, desplazar la areola y el pezón, existe una mayor probabilidad de que se hayan lesionado conductos o terminaciones nerviosas.

5.¿Tienes sensibilidad en el pecho o hay zonas que sientes “acolchadas”?

Esta pregunta la realizamos habitualmente cuando preparamos la lactancia o cuando ya existen problemas con la misma. La sensibilidad que presenta la mama, nos permite hacernos una idea de cómo podría responder la glándula durante la lactancia. Cuando un bebé mama, la succión estimula los receptores nerviosos de la areola y el pezón. Esa información viaja hasta la hipófisis (al cerebro), donde se desencadena la liberación de dos hormonas fundamentales: la prolactina, que genera la producción de leche, y la oxitocina que es la responsable del reflejo de eyección.

Si durante la cirugía se lesionaron algunas terminaciones nerviosas y no se han recuperado, es posible que la sensibilidad esté disminuida o que existan zonas del pecho que se noten “acolchadas” o adormecidas. Esto puede hacer que la señal que llega a la hipófisis sea menos intensa, especialmente en las primeras semanas de lactancia. Es algo así como un cortocircuito. Por eso, conocer cómo ha quedado la sensibilidad tras la cirugía nos aporta información muy útil, pero nunca permite predecir por sí sola cómo será la lactancia.

Lo importante es no dar nada por sentado… 

En definitiva, haberse sometido a una cirugía mamaria no determina, por sí sola, cómo será la lactancia. Hay mujeres que consiguen una lactancia materna exclusiva tras una intervención y otras que necesitan suplementar a sus bebés. 

Lo importante es no dar nada por sentado, ni asumir que será  imposible amamantar por el hecho de tener colocadas las prótesis o haberse realizado una mastopexia. Si estás embarazada y te has sometido a una cirugía mamaria, merece la pena preparar la lactancia antes del nacimiento. Y, si tu  bebé ya ha nacido y surgen dudas o dificultades, busca ayuda cuanto antes. Una valoración precoz permite detectar posibles problemas, aprovechar al máximo la capacidad de producción de la glándula y encontrar estrategias adaptadas a cada familia.

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