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Anestesia y lactancia materna: nuevas recomendaciones para apoyar a la madre lactante

Anestesia y lactancia materna: nuevas recomendaciones para apoyar a la madre lactante

Contexto: un enfoque equivocado basado en el exceso de precaución

Es bien sabido que la lactancia materna es uno de los procesos con mayor impacto en la salud tanto de los bebés como de sus madres. Sin embargo, cuando una madre lactante ha de pasar por una intervención quirúrgica u otro procedimiento que requiera anestesia o sedación, a menudo recibe recomendaciones contradictorias en referencia a la lactancia materna por parte de los profesionales que la atienden.

Así es que durante años se ha recomendado interrumpir temporalmente la lactancia, extrayendo y desechando la leche (pump and dump), o esperar un número determinado de horas antes de volver a amamantar.

Estas recomendaciones han contribuido a que, en muchos casos, las madres abandonen precozmente (y sin desearlo) la lactancia, a pesar de que la evidencia científica disponible no respalda dichas recomendaciones.

Esta nueva guía busca actualizar la práctica clínica basándose en datos farmacocinéticos y en la evidencia acumulada durante los últimos años, con un dato muy claro: la inmensa mayoría de los fármacos utilizados en anestesia, sedación y analgesia perioperatoria pasan a la leche materna en cantidades mínimas, y no existe evidencia de efectos adversos clínicamente relevantes en los lactantes amamantados.

Por ello, la recomendación actual es olvidar el concepto de pump and dump y sustituirlo por sleep and keep: cuando la madre esté despierta, orientada y en condiciones de sostener y atender a su bebé con seguridad, puede reanudar la lactancia si así lo desea.

La guía establece cuatro recomendaciones principales:

1. Identificar a las madres lactantes

En toda valoración preoperatoria debe preguntarse de forma rutinaria si la paciente está amamantando o extrayéndose leche, ya sea para su propio bebé o para donar.

Los autores sugieren preguntar como mínimo a todas las pacientes con hijos menores de dos años, aunque recuerdan que muchas madres continúan amamantando más allá de esa edad.

2. Facilitar la lactancia antes de la cirugía

Se recomienda que la madre ofrezca el pecho al bebé inmediatamente antes del procedimiento, o bien que realice una extracción de leche si así lo prefiere.

Esto ayuda a disminuir molestias y prevenir una posible mastitis durante y después de la intervención.

3. Retomar la lactancia cuanto antes

Tras la cirugía, la paciente puede retomar la lactancia cuando esté despierta y orientada, y sea capaz de sostener y atender a su bebé con seguridad. No es necesario esperar a que los fármacos desaparezcan completamente del organismo materno.

4. No desechar la leche

La guía afirma expresamente que no es necesario extraer y desechar la leche tras una anestesia.

Estas recomendaciones se basan en varios principios farmacocinéticos. Muchos fármacos anestésicos tienen semividas cortas, alcanzan concentraciones muy bajas en la leche materna y presentan escasa biodisponibilidad oral en el lactante. Por tanto, aunque pueden pasar a la leche pequeñas cantidades del fármaco, la dosis que finalmente recibe el niño suele ser extremadamente baja.

La guía insiste en que la decisión de amamantar o no, debe basarse en estos datos farmacológicos y no únicamente en un principio de precaución excesivo.

Fármacos considerados compatibles y otros que requieren ciertas precauciones

En relación a los medicamentos más habituales durante la anestesia y el perioperatorio, los autores de la guía consideran que la gran mayoría son compatibles con la lactancia.

Sin embargo, hay una serie de opioides que requieren cierto grado de vigilancia:

·        Tramadol y Petidina (meperidina): Pueden utilizarse, pero se recomienda observar al lactante por si aparece somnolencia.

·        Oxicodona: Se recomienda especial precaución cuando las dosis superan los 30 mg al día, debido a un mayor riesgo de sedación infantil.

·        Codeína: La guía mantiene una actitud cautelosa y recomienda vigilancia estrecha del lactante al utilizarla.

La única contraindicación clara dentro de los analgésicos revisados es la aspirina a dosis analgésicas, cuyo uso está desaconsejado en madres lactantes.

Toma de decisiones basada en evidencia

Según las conclusiones a las que llega la guía, el dolor postoperatorio mal controlado puede interferir negativamente en la lactancia más que muchos de los analgésicos utilizados para tratarlo. Es por ello que se recomienda que las madres lactantes no eviten la analgesia necesaria por miedo a perjudicar al bebé.

Por otra parte, la guía reconoce que algunas mujeres pueden preferir minimizar la toma de fármacos, aunque el riesgo de los mismos para la lactancia sea muy bajo.

En estos casos, la madre puede valorar extraerse leche, hacer un pequeño banco antes de la cirugía o planificar otras opciones para alimentar a su hijo o hija.

Sin embargo, esta decisión debe basarse en información veraz y no en recomendaciones rutinarias de suspensión de la lactancia.

Conclusiones

En definitiva, los autores de esta guía de consenso consideran que muchos profesionales siguen utilizando recomendaciones desactualizadas sobre anestesia y lactancia, lo que genera interrupciones innecesarias de la lactancia, estrés añadido para las familias, riesgo de destete precoz e información contradictoria entre profesionales.

La guía propone integrar la lactancia como parte habitual de la planificación perioperatoria para garantizar que anestesistas, cirujanos, matronas, enfermeras y farmacéuticos transmitan mensajes coherentes y basados en la evidencia.

Referencia

Mitchell J. y cols. Guidelines for anaesthesia and sedation for patients who are breastfeeding. Anaesthesia (2026). Guía de consenso elaborada por la Association of Anaesthetists y respaldada por diversas organizaciones profesionales del Reino Unido.

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