“Lactancia en el aula”, la experiencia de Tamara

“Lactancia en el aula”, la experiencia de Tamara

Hace diez años que finalicé mis estudios y comencé a trabajar en escuelas públicas de la comunidad de Madrid.
Aún recuerdo la primera vez que entré como tutora en un aula de bebés y me enseñaron un protocolo de lactancia que las madres debían leer y aceptar. En él se detallaban una serie de instrucciones de cómo conservar y almacenar la leche para su posterior administración dentro del centro (en las escuelas infantiles existe la posibilidad de que las madres que siguen con lactancia materna sean las que vayan a amantar a sus hijos en cada toma, pero debido a la poca conciliación laboral esto es prácticamente imposible y todas terminan llevando reservas de sus propios bancos de leche).
Todo lo referente a la lactancia me sonaba a chino, en mis estudios no me habían enseñado la importancia de ésta, lo único que sabía es que era un rollo tener un montón de biberones de lactancia materna que había que conservar y calentar con mucho cuidado para que no se echara a perder (y más teniendo en cuenta que la ratio es de ocho bebes por aula), por lo que cada vez que tenía una entrevista con unos nuevos padres rezaba por que no optaran por la lactancia materna dentro del centro.
Así pasaron los años hasta que me quedé embarazada, entonces empecé a interesarme por la lactancia, a leer sobre ella y a tener claro que quería amamantar a mi hijo.  Los inicios de mi lactancia fueron exitosos, desde su nacimiento solo había dado a mi hijo LME a demanda y en el momento en el que tuve que incorporarme al trabajo mi mundo se tambaleó. Aunque mi hijo iba a asistir a la escuela donde trabajo, no podía abandonar mi aula para ir a amamantarlo cada vez que él quisiera.
En ese momento entendí a aquellas madres que tantas veces había entrevistado. Tenía un banco de leche en casa que había ido construyendo con amor y cariño durante mi baja pero mi hijo se bebió el banco de leche en semana y media y no daba abasto a reponer tanta leche. Me sacaba leche siempre que tenía un rato libre.
Fueron meses difíciles, no os voy a engañar, pero llegamos exitosos a los seis meses habiendo mantenido nuestra lactancia una vez iniciada la alimentación complementaria. Ya habíamos cogido rutinas y hábitos de extracción y amamantamiento y todo fue mucho más sencillo.
Hoy en día, ni que decir tiene que mi visión sobre la lactancia materna en el centro educativo ha cambiado por completo, ahora soy yo la que animo a las madres a que continúen con ella, a que traigan y elaboren su banco de leche antes de su incorporación y a que continúen con ella hasta que ambos quieran. No estoy capacitada para asesorar sobre lactancia porque no me formé para ello, pero si para apoyar como igual, como madre que también ha pasado por ello y sobre todo como profesional que conoce perfectamente los beneficios de ésta y sabe que siempre será la mejor opción para la salud y el crecimiento de nuestros pequeños.
Tamara
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Un comentario sobre ““Lactancia en el aula”, la experiencia de Tamara

  1. Me ha encantado lerte….pero mi duda es…como conseguiste que cogiera el biberon pata la LMD? porque mi bebé tiene 2 meses y quiero empezar a probar a darle un biberon en algunas tomas de mi leche pero no sabe…que consejo me das? cuantas veces lo intento para que no le crea una situación tensa…

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