La relactación: proceso y fases

La relactación: proceso y fases

La relactación es el proceso por el cual se recupera la producción de leche materna después de que ésta haya disminuido o desaparecido en su totalidad. Por diferentes motivos, las madres pueden desear eliminar los suplementos de leche artificial que ofrecen a sus bebés e intentan retomar una lactancia materna exclusiva.

Antes de empezar la relactación deberíamos intentar averiguar las causas que llevaron al inicio de la suplementación puesto que en algunas situaciones va a ser muy improbable que se consiga relactar. Estas situaciones son:

  • Hipoplasia mamaria.
  • Mastopexia.
  • Síndrome de Sheehan.
  • Administración de ciertos medicamentos que pueden interferir tanto en la lactogénesis II como en la galactopoyesis.

En estos casos hay que valorar con la madre pros y contras del inicio de este complejo proceso, deben tener en cuenta que el éxito de la misma está comprometido por dichas situaciones.

El reto en la relactación es aumentar la producción de leche de la madre y disminuir a la vez la cantidad de suplementos que el bebé toma. Por ello antes de empezar el proceso es correcto indicar a la madre que haga un registro, durante un par de días, de la cantidad de leche artificial que ofrece al bebé. Muchas madres no son del todo conscientes de volumen de leche artificial que ofrecen en 24 horas al bebé y este es un punto clave, ya que al iniciar una relactación no se pueden suprimir en su totalidad los suplementos de leche artificial (si el bebé está tomando más de 100ml de fórmula  al día).

Es habitual que las  cantidades sean muy superiores a 100ml, en esos casos hay que pautar y acompañar una relactación gradual, para que, con la adecuada estimulación de la glándula mamaria, la producción de leche se normalice.

Este es un proceso que puede ser lento y necesita de apoyo del profesional sanitario y de la familia.

 

Bases para iniciar una relactación:

  • Intentar, ante todo, verificar qué falló y por qué fueron necesarios los suplementos: hacer una valoración exhaustiva de la toma, de los pechos, los ritmos de succión del bebé, la existencia o no de anquiloglosia o retrognatia como así mismo cualquier otra maformación orofacial, revisar valores tiroideos… De esta manera aseguramos de que no haya ninguna limitación que interfiera en la consecución de la relactación.
  • Los bebés suelen presentar un patrón de succión más correcto cuando aún están en una fase de adormecimiento, no es necesario esperar a que estén demasiado activos para ponerlos al pecho. Si el bebé rechaza el pecho lo indicado es no obligar, no forzarle, no acercarle…
  • El contacto piel con piel y las llamadas técnicas de “seducción” son muy útiles para que el bebé se sienta cómodo cerca del pecho, debe ser su opción y no una obligación.
  • Animar a la madre a ofrecer el pecho mínimo cada dos horas durante el día, cada tres de noche o cada vez que bebé esté dispuesto a mamar.
  • Aconsejar del colecho como forma de descanso y como manera de facilitar las tomas nocturnas.
  • Idealmente, eliminar chupetes y tetinas para que el bebé se centre solamente en la succión del pecho. Como habrá que ofrecer leche artificial, buscar métodos y recipientes más adecuados que eviten la confusión y la saciedad extrema que puede producir la alimentación con biberón.
  • Los primeros días que se está intentando aumentar la producción de leche, y si el bebé está tomando mayoritariamente fórmula, se sigue administrando la cantidad completa de fórmula recomendada para la edad y se empieza a estimular el pecho con sacaleches.
  • Es aconsejable que el bebé tome  la leche (materna o artificial) extraída con un método de suplementación no invasiva.
  • En el caso de que el bebé presente confusión tetina-pezón y se frustre al mamar, presentando lloros, irritabilidad o aguante poco tiempo succionando; se puede valorar la utilización de un relactador.
  • Para asegurar que está obteniendo suficiente leche, hay que prestar atención a la ganancia de peso del bebé (30 gramos al día las 6 primeras semanas) y 5-6 pañales al día mojados con orina clara. Sin embargo, algunos bebés, al iniciar la relactación, pueden presentar un estancamiento temporal en su evolución de peso, incluso presentar una ligera pérdida de peso.
  • Si el bebé no está obteniendo suficiente leche materna por lo que no se produce un aumento de peso adecuado o se muestra inquieto, no se debe reducir la fórmula durante unos días y, si es necesario, aumentar de nuevo la cantidad de la misma durante un día o dos.

Para conseguir aumentar la producción de leche materna:

  • La madre debe empezar a estimular el pecho con un sacaleches y a ser posible finalizar la extracción de manera manual ya que se consigue una mejor estimulación y más volumen de leche.
  • Recomendar mantener la extracción cuantas más veces mejor a lo largo del día, sólo se necesitan unos minutos las primeras semanas.
  • Los minutos de extracción aumentarán de manera paralela a la cantidad conseguida.
  • Hacer una extracción al atardecer y una al amanecer para aprovechar los niveles séricos maternos más altos de prolactina.
  • Valorar la posibilidad de recetar un galactogogo a la madre, en el caso que no consiga ver una evolución satisfactoria en la cantidad de leche conseguida.

 

Una forma útil para reducir la leche de fórmula cuando se ha aumentado la producción es la siguiente:

  • Reducir la cantidad de suplemento artificial administrado en 24 horas: Se eliminan 60 cc en total. Esta reducción se mantiene así durante unos días. Esta cantidad se puede dividir entre varias tomas: por ejemplo, reducir 10 cc en cinco de las tomas de leche artificial, o reducir dos tomas en 30 cc cada una. 
  • Continuar con la cantidad reducida de la leche artificial durante los días siguientes. Si el bebé muestra por su comportamiento que está satisfecho y si, después de una semana, ha ganado 125 gramos o más de peso, reducir de nuevo el suplemento de la leche artificial en la misma cantidad durante unos días y volver a comprobar el peso. 
  • Si el bebé muestra signos de hambre o si no ha ganado suficiente peso al final de una semana, no reducir suplemento artificial y continuar con la misma cantidad una semana más. Si el bebé continúa mostrando signos de hambre o aún no ha ganado peso después de otra semana, aumentar de nuevo el suplemento a como estaba antes de la reducción. 
  • Hay varias rutinas para administrar el suplemento de leche artificial y cada madre elige la que más le conviene. Algunas madres prefieren suplementar con la leche artificial sólo en algunas tomas. Otro patrón común es sólo amamantar las primeras horas del día y por la noche cuando los pechos se notan más blandos y los bebés parecen más molestos, dar el suplemento. También se puede suplementar alternativamente en algunas tomas.  

 

La relactación es un proceso largo que puede conllevar semanas de trabajo, es muy importante para las madres contar con el apoyo del profesional sanitario para aclarar las dudas que irán surgiendo, valorar la evolución del bebé y reforzar el trabajo que están haciendo. Hay que tener en cuenta que las relactaciones no siempre se consiguen y que habrá que acompañar a la madre en el proceso cuando no lo consiga.

 

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