“Casi 20 meses de lactancia materna, así, sin darnos cuenta” por Raquel

“Casi 20 meses de lactancia materna, así, sin darnos cuenta” por Raquel

Recuerdo los inicios de esta aventura, sin duda una época de retos y mucha exigencia. Tengo que decir que visto ahora desde la distancia creo que en general tuve mucha suerte, todo nos fue bastante rodado. No he tenido ninguna mastitis en el proceso y a grandes rasgos creo que se nos ha dado bien la cosa.

 

El peque se agarró bien desde el principio, me lo puse al pecho nada más nacer tal y como me había recomendado la matrona en las clases pre parto (¡qué útil me resultó todo lo que allí se me enseñó!) y se alimentaba sin problemas.

En el hospital donde nació sin duda todas las matronas de planta me ayudaron muchísimo a establecer la lactancia, estoy segura de que eso marcó nuestro éxito. ¡Pasaban cada dos por tres para ver si se agarraba bien, como podía hacer yo para mejorar la postura… ¡Un 10!

 

Ya en casa, los principios fueron algo más complicados. La lactancia lleva consigo una dedicación y sacrificio que nunca me había planteado. Hubo momentos de no de poder más, de agobio, de necesitar un descanso. Todavía recuerdo como mi suegra comentaba que ‘sólo’ pudo darle pecho a su hijo hasta los dos meses. Y entrecomillo ‘sólo’ porque a mí en aquellos momentos a 3 semanas de haber dado a luz y agotada, 2 meses me parecían una eternidad. Sinceramente, creí que yo no llegaría tan lejos.

 

Pero poco a poco y de forma natural todo se fue acomodando, yo me sentía más segura y el pequeñajo estaba creciendo fenomenal con su teti. La verdad, creo que podemos contar con los dedos de una mano los biberones que ha tomado (con mi leche). Y eso es una señal de que las cosas fluían.

 

¡La lactancia… qué aventura!

 

Qué momentos tan bonitos, con mi bebé en brazos, mirándonos a los ojos. Es puro amor.

Tan bien nos fue que casi sin darnos cuenta pasamos 6 meses de lactancia materna exclusiva y llegamos al año. Ahí yo empecé a plantearme el destete, más por una cuestión mía y de necesitar algo más de libertad, pero todavía no era el momento.

 

En estos últimos meses el peque ya hacía muy pocas tomas, 1 o 2 por la noche y como mucho alguna más al mediodía (y no siempre). Ya tenía el destete instalado en la cabeza mucho más en serio pero la verdad me daba miedo iniciarlo. ¿Como se lo tomaría él? Visualizaba dramas y noches muy duras y eso me asustaba.

Hace ahora justo un mes, un sábado por la mañana fue su última toma. La última. ¡Y yo ni si quiera lo sabía!

 

A partir de ese momento en los días siguientes todas las tomas que le ofrecí las rechazaba así que estaba claro; él por sí solo había decidido dejar el pecho. Y coincidía con que también era lo que yo quería. Eso me hizo MUY feliz. Y aunque super contenta es verdad que tuve unos días en que también sentí pena. Pena por una etapa acabada pero muy agradecida por todo lo que nos ha regalado esta experiencia y sobre todo muy orgullosa.

 

Porque nuestra lactancia ha durado 19 meses y medio (¡y no me quito ni un día!) y nos ha dado mucho más de lo que jamás pensé. ♥

Raquel

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