Carta para papá: ¿La lactancia es cosa de dos?

Carta para papá: ¿La lactancia es cosa de dos?

La lactancia materna no es un tipo de crianza. La lactancia materna es la manera natural de criar a tu bebé, los 6 primeros meses en exclusiva, a partir de ahí con otros alimentos.

 

¿Qué significa esto?

Significa que, aunque los pechos sean de la madre y la succión pertenezca al bebé, la lactancia debe ser apoyada al 100% por la pareja, la familia y la sociedad entera. ¿Por qué? Porque es una cuestión de humanidad. Porque así lo quiere la biología humana, porque lactar en el siglo XXI es una odisea y lo es por la falta de recursos, la falta de contacto, de apoyo, de conciliación y válgase la redundancia, por la falta de humanidad.

 

En el siglo XXI más que nunca, la lactancia es ORO, y si te fijas nunca hablamos de beneficios de la lactancia por no herir sensibilidades a todas aquellas personas que por condición o decisión no pueden hacerlo, pero es necesario que seas consciente de que la lactancia materna ocupa un gran lugar en la salud pública mundial.

 

Sabemos que hacer a la sociedad corresponsable de la lactancia no es fácil ni es cosa de días, pero sobre todo es como empezar la casa por el tejado. ¿Cómo podemos hacer una sociedad corresponsable pues?

 

Empezando por el inicio: por ti.

 

Eres un PILAR para la lactancia de tu pareja y tu bebé, tanto es así, que sin tu apoyo, la odisea de la lactancia puede volverse una tortura, y no, apoyar la lactancia no es cosa de 3 meses, sino que lo es a largo plazo, pues al fin y al cabo “qué fácil” lo tienes, pues tus pechos no son succionados de manera constante, tu cuerpo no cambia ni pasa por montañas rusas, tus hormonas no estás alterando tus emociones, tu mirada y los olores, tu cuerpo no está magullado por las malas posturas, tus brazos no están todo el día sosteniendo un cuerpo que cada día pesa más, tu mente no debe canalizar las críticas y consejos gratuitos sobre tus pechos y tus decisiones…

Te llevas la parte del “orgullo de papá”, del sostener a un bebé que llora poco en tus brazos porque cuando llora lo ponéis a la teta, de dormir algunas horas seguidas y de respirar y seguir realizándote como profesional cuando vuelves al trabajo.

 

Qué fácil es decir “yo apoyo a mi mujer” en su lactancia, los primeros meses, en los que el bebé se puede calmar con relativa facilidad, pero no, eso no es apoyar. Apoyar es sentirse parte imprescindible de esa díada sagrada, apoyar es sostener en brazos a ese bebé cuando la mamá parece cansada, y no importa si llora también en tus brazos, pues es necesario que la mamá descanse. Apoyar es buscar recursos para haceros la vida más fácil: leer, informarte o ir a comprarte un portabebés para ti si con el fular no te apañas.

No importa si te levantas a las 6 para ir a trabajar, pues la mamá también se levanta a las 6 y su jornada es de 24 horas agotadoras sin festivos intersemanales ni vacaciones… Y no creas que mientras tú trabajas la mamá duerme plácidamente con su bebé o se da largas duchas mientras vuestro hijo reposa en esa hamaquita tan moderna… nada más lejos de la realidad.

 

Es imprescindible tachar ya de nuestro vocabulario el “yo la ayudo”, “yo la apoyo”, es que ni ayudas, ni apoyas, es tu responsabilidad estar ahí, al 100%, en lo físico, en lo emocional y en lo logístico, tú la apoyas a ella, ella te apoya a ti, no hace falta ni mencionarlo.

No hay excusas. Hay que cuidar de la madre mientras ella cuida del bebé.

La lactancia no es una decisión que toma una de manera unilateral. La lactancia es LA MANERA en la que se ha diseñado la crianza desde el inicio de los inicios.

 

No hay excusas.

La madre no se mete al niño en la cama por deporte nacional. Sino porque es lo normal, porque sino una no puede descansar, ya sea por los múltiples despertares, ya sea por instinto…

Y cuando el bebé crece  y pasa una época explosiva, no espetes un “De tanto meterlo en la cama… ya te avisé, es tu culpa”

 

Descansa mientras el bebé se relaje en el pecho de su mamá, pero no pierdas el norte, ni tu responsabilidad, estate alerta y ofrece tu ayuda SIEMPRE, porque si la dejas de ofrecer al paso de las semanas, cuando la mamá aún puede hacerlo y aún no se siente agotada, llegará un momento en que te olvidarás, en la que saldrás de esa díada y en el que pensarás erróneamente que eso no te compete. Sí. Te compete y mucho, tanto o más que a la madre, pues la familia debe ser sostenida por todos sus miembros.

 

No se vale decir “es que ella me aparta”. Pues hazte un hueco, reivindica tu lugar y ponte en modo escucha activa. Busca tu manera de relacionarte con tu bebé y con tu pareja. Todo es nuevo, no es fácil pero hay que quererlo.

 

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