¿Y si nos pagan por dar el pecho?

¿Y si nos pagan por dar el pecho?

 

Para incentivar que las madres den el pecho, Reino Unido implementa un programa que retribuye a las madres por amamantar (leer noticia). Esta iniciativa muestra los primeros resultados y demuestra que ha aumentado las tasas de lactancia en inglaterra, que son realmente bajas. Los impulsores han afirmado que es una manera de reconocer a las madres y de ayudar a la economía de la sociedad.

Estamos de acuerdo en una cosa: que las madres amamanten, ayuda a todo el mundo. Ayuda a madre y bebé en su salud actual y futura, ahorra costes en el sistema nacional de salud y es más sostenible para el medio ambiente. El año pasado se publicó el resultado de un estudio que nos dejó a todos de piedra. Todos sabemos que la lactancia es lo mejor, pero no éramos conscientes de las cifras de las que estábamos hablando, sobre todo en el primer mundo. Solo en el Reino Unido se sabe que más de 27 millones de euros anuales del sistema sanitario se destinan a tratar enfermedades infantiles comunes que podrían disminuir considerablemente con el aumento de las tasas de lactancia.

Así que no es de extrañar que comiencen a haber iniciativas para intentar conseguir que se aumenten estas tasas, que benefician a madre y bebé, a la vez que a toda la sociedad.

Un reconocimiento a las madres

Los reconocimientos a las madres nunca están de más. Son personas extraordinarias, den el pecho o no, que solamente por la falta de sueño y el cambio radical de su vida ya se merecen un monumento. ¿Queremos reconocer su aportación a las madres que amamantan dándoles una recompensa económica? Pues, ¿por qué no?

Ahora bien, ¿dan el pecho por eso? Vamos a preguntarlo de otro modo, ¿por qué dejan de dar el pecho? Pregúntale a cualquier madre que haya dejado de hacerlo hace poco a ver qué te comenta.

¿Qué incentiva a las madres a dar el pecho?

Vamos a hacer una cosa, vamos a preguntar a las embarazadas si querrán dar el pecho. Y nos dirán la famosa frase: “Si puedo… sí”. Resulta que el 94%, ¡el noventa y cuatro!, sí tienen intención de dar el pecho. ¡Vaya! Pues a pesar de lo que cualquiera pudiera pensar, no está nada mal. La voluntad ya la tenemos: las madres queremos amamantar.

Parece una gran contradicción. Las mujeres queremos amamantar; amamantar es bueno para todos; las tasas de lactancia son un desastre.

Así que regresamos a la reflexión inicial: no es tan importante saber qué nos motiva, porque ya estamos motivadas de serie, sino que necesitamos saber qué nos desmotiva a continuar con nuestra lactancia. Qué hace que las tasas de lactancia comiencen tan altas acaben reducidas de esta manera.

Aquí os compartimos algunas de las consultas (anonimizadas y reescritas) que hemos recibido últimamente y que nos ayudará a dar luz a las principales dificultades con las que nos encontramos las madres a la hora de continuar con la lactancia:

En 20 meses de lactancia he sufrido 17 mastitis consecutivas. Estoy harta de dar vueltas en distintas consultas y que nadie consiga darme una solución. No puedo más.

Mi bebé tiene 14 semanas y debo regresar al trabajo. Mi jornada laboral es de 12 horas y no tengo tiempo ni lugar para sacarme leche… quisiera seguir con la lactancia exclusiva pero lo veo imposible.

Me han echado de una exposición por amamantar a mi bebé, estoy muy dolida. Nadie me defendió.

Amamantar es muy doloroso y la falta de sueño me supera, nadie te cuenta lo que puedes llegar a sufrir cuando eres madre lactante.

He ido al dentista y me dice que debo destetar para que me quite una caries que me resulta muy dolorosa. Yo prefiero seguir amamantando, pero no puedo más con el dolor.

Por ello, a pesar de que cualquier reconocimiento a las madres nos parecerá poco por la gran labor que realizan cada día, dar dinero por amamantar nos parece una iniciativa de doble filo que otorga otra vez en la madre la responsabilidad total de que la lactancia prospere. Proponemos desde aquí que la lactancia se favorezca trabajando en el entorno directo de la madre, desde el nacimiento del bebé, con profesionales sanitarios mejor formados y con más tiempo para atenderlas, con más grupos de madres, bajas laborales mucho más extensas para ambos progenitores, puestos de trabajo más adecuados y condiciones laborales facilitadoras, una reducción radical de la publicidad de leches de fórmula, locales con las máximas facilidades para bebés y un largo etcétera de apoyos que toda la comunidad debería volcar en estas madres que, ahora sí, desde un entorno lleno de recursos podrán decidir si quieren seguir amamantando.

¿Y tú, qué opinas al respecto?

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