Maternidad y feminismo: encontrar el propio significado

Maternidad y feminismo: encontrar el propio significado

Berta Calders…quizás no te sonará este nombre…pero si te decimos: ¿la madre a la que le negaron la entrada al 4YFN por ir con su bebé (cuidadosamente porteado en su pecho)?

Recuerdo perfectamente los tweets y la noticia, de hecho, las mujeres de LactApp nos encontrábamos dentro del evento en ese momento comentando lo increíble que era que se estuviera hablando de lactancia en el MWC…y de pronto: ¡Zasca! Rebienvenidas a la realidad fuera del marketing que ronda a la mujer/madre emprendedora, a una propaganda que se reduce lamentablemente a eso…propaganda.

A los pocos días contactamos con Berta, no buscábamos una entrevista más, sino cederle aquél espacio que le habían negado días antes y que hiciera con él lo más conveniente: promover su marca, presentarse al mundo…¡lo que quisiera! Hoy, en este día tan potente y poderoso nos ha mandado su propuesta en forma de reflexión y, como no podía ser de otra manera, la compartimos con vosotras: 

“Yo no soy feminista”, pensaba. “Las feministas no me representan”, me decía. “¿Por qué tanto odio al hombre y al sistema?”, me preguntaba. Ésta era yo hace hoy justo un año. Un yo superficial, difuso, que avanzaba sin dirección, miraba sin ver, escuchaba sin sentir, sentía sin conectar.

 

Hoy, un año más tarde, me siento en deuda con miles y millones de mujeres; de todas las edades, países, clases. Estoy en deuda por no haber visto lo que ahora veo y seguiré en deuda por todo aquello que todavía no consigo ver.

 

Ser madre me ha permitido abrir los ojos. Crecer un pequeño ser dentro de mí. Parir. Vivir sus primeras horas, semanas, meses. El proceso de transformación físico, mental, emocional. Nos perdemos a nosotras mismas si no aprovechamos la maternidad para ver. Y esto es lo que me llevo ahora: el poder ver. El poder, de ver.

 

Y ahora que veo no puedo sino entender que maternidad y feminismo van estrechamente cogidas de la mano, acariciándose, acompañándose, sosteniéndose. Y ahora que por fin veo, me veo, y os veo, no puedo sino luchar para que me vean, para que os veáis, para que nos vean.

 

Y es que no solamente somos necesarias sino totalmente imprescindibles. Imprescindibles en nuestras casas, sean como sean, imprescindibles en nuestros trabajos, sean cuales sean. Las madres tenemos una capacidad organizadora sin límite, un ojo brutal para la previsión y el detalle, diseñamos procesos efectivos y eficacia debería ser nuestro primer apellido. Dulces, atentas, dedicadas… Ingeniosas, creativas, autodidactas. Únicas. Y se nos debería tratar como tal. Y nosotras coger este poder que tenemos no para ponernos egóicas, sino para simplemente ocupar nuestro lugar. ¿Qué es lo que no ven? ¿Qué es lo que no vemos? ¿Qué es lo que no les hacemos ver? Responsabilicémonos también de esto último.

 

Hemos pasado de ser madres al servicio de la casa, del marido, de los hijos… a ser madres al servicio de la empresa, del mercado, del capitalismo. Tan obedientes, tan responsables, tan perfectas, tan disponibles. ¿Cuándo estaremos disponibles para nosotras mismas? ¿Cuándo encontraremos el momento de ponernos a nuestro propio servicio? ¿Cuándo comprenderemos que la mirada es hacia dentro, hacia nosotras, y no hacia fuera?

 

El cuándo es ahora. Cumplir con nosotras, nuestro objetivo. Con cada gesto, con cada decisión, con cada actitud. Valientes, sensatas, firmes. Y conectadas, sobretodo conectadas con nuestro yo. Saber qué queremos y cómo lo queremos. Aprendiendo a cuidarnos, a tratarnos bien, a poner límites, a ocupar nuestro lugar. Y hacer de ese lugar un lugar visible. Darnos el respeto y la admiración que nos merecemos. Si no nos lo creemos nosotras, si no nos empoderamos, si no nos devolvemos a nosotras mismas el poder que se nos ha quitado, seguiremos invisibles, sumisas, perpetuando un sistema insostenible.

 

Existen muchos feminismos. Tantos, que querer englobarlos todos bajo un mismo nombre con igual significado es como hablar de naturaleza sin diferenciar el desierto de la selva. Yo encontré mi significado, y gracias a él, mi lugar, mi sentir, mi dirección. Y mi posición ante el mundo, ante lo que me pasa.

 

Encuentra tu significado. Hazlo. Por todas nosotras. También por nuestras hijas y el mundo que les dejamos.

 

Y mírate, y quiérete, y hazte ver.

 

Y sobretodo, ocupa tu lugar.

 

Berta Calders

Mujer, madre, trabajadora.

Recientemente también conocida como la persona a quién no dejaron entrar en el MWC.

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