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Lupus y lactancia materna

Lupus y lactancia materna

Hoy hablaremos de cómo conviven lupus y lactancia materna. Nos parece importante ya que de cada diez personas que padecen lupus, nueve son mujeres. Hablamos de ello coincidiendo con el Día Mundial del Lupus este 10 de mayo y de la mano de la nutricionista Iria Quintáns Álvarez, experta en lupus por ser una enfermedad que ella misma parece, como explica en su cuenta divulgativa @nutrienfamilia

Lupus y lactancia materna

El lupus es una enfermedad autoinmune en la que el cuerpo cree erróneamente que debe ‘atacar’ a las propias células. Debido a esto, se pueden presentar toda una serie de síntomas, que son muy variables entre personas. Desde erupciones cutáneas a fatiga, problemas de coagulación, inflamación y dolor articular…

Así como no hay dos lactancias iguales, tampoco hay dos lupus iguales. 

Quiero aprovechar este día para reivindicar una mejor atención durante durante el puerperio a las personas con lupus. Es necesario informar y acompañar durante el embarazo e inicio de la lactancia con la sensibilidad que requiere encontrarse en esta situación. 

Hablamos muchas veces de la influencia del entorno en la toma de decisiones sobre la lactancia materna. Pero, en algunos casos, no solo el entorno condiciona estas decisiones. Una enfermedad crónica como el lupus puede hacerte dudar de tus capacidades, sentir que no eres suficiente y que todo es una constante lucha. 

Cuando yo pensaba “daré lactancia si puedo” no lo decía por si tendría o no leche, ni dudaba de si mis pechos tenían el tamaño correcto para amamantar a mi hija. Dos cosas me preocupaban especialmente en relación a la lactancia. La primera, es si podría coger a mi hija en brazos.  Si mi brazos aguantarían más de 3 kg de peso en brazos para poder amamantarla. Si aumentaría mi fatiga o si aguantaría el dolor del roce de su cuerpecito con mi piel castigada por la enfermedad. La segunda es si la medicación que tuviese que recibir me permitiría amamantar. Todas mis dudas se solventaron a las 37 semanas de gestación.

Al poco tiempo me encontraba en un box del hospital de día y era capaz de sostener a mi hija con el brazo en el que no llevaba la vía de la medicación. Quería y merecía estar sana, pero consideraba que mi hija también me necesitaba. Y hoy sé que visibilizar la lactancia en este escenario es también promover la lactancia y poner sobre la mesa una cuestión importante: que las mujeres merecemos que la ciencia nos acompañe en la decisión de lactar a nuestras hijas e hijos. 

Cuando tienes que tomar medicamentos y amamantar te das cuenta de que no hay suficiente investigación sobre esta compatibilidad. Las farmacéuticas consideran que es demasiado arriesgado y desaconsejan el uso de un número de fármacos importante. Este ‘principio de precaución’ ha contribuido a la falta de pruebas sobre dosis, seguridad y eficacia durante la lactancia. 

En uno de los cambios de medicación por mi tratamiento de lupus, no acepté el “no hay datos suficientes para poder ofrecer su seguridad”. Investigué por mi cuenta la evidencia al respecto y los estudios que se habían realizado, pregunté a otros profesionales con conocimientos y actualización suficiente y dialogué con los médicos. Con todo esto, mi decisión fue la de continuar amamantando a mi hija durante más de tres años. No puedo decir que no tenía miedo, porque nadie me ofrecía un 100% de seguridad. Pero ya que había decidido dar ese paso, nadie se planteó siquiera la posibilidad de hacer un estudio sobre mi caso que aportase más datos que pudiesen arrojar un poquito más de luz

Como decía al inicio de este post, no hay dos lupus iguales, no habrá dos situaciones iguales, por lo que es siempre importante informarse en cada caso de manera individualizada con el equipo médico especialista. Pero ojalá que las mujeres que toman medicamentos por este tipo de patologías puedan tener información de los riesgos sobre los beneficios que suponen para la lactancia, para que puedan elegir desde una mayor libertad y conocimiento.

Así que, por favor, en cuanto a lupus y lactancia materna, ¡“que la ciencia nos acompañe”!

 

Iria Quintáns Álvarez

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