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La transición de la teta a la comida a partir del año

La transición de la teta a la comida a partir del año

¿Cómo y cuándo hacemos la transición de la teta a la alimentación complementaria? A partir de los 6 meses de vida del bebé, o cuando nuestro hijo/a está preparado/a para ello, empezaremos a incluir en su dieta alimentación sólida. Estos alimentos complementan la leche, por eso se conocen como alimentación complementaria, así que primero ofrecemos el pecho o el biberón y luego la comida sólida.

Durante el primer año de vida, el alimento más importante para el bebé es la leche y es por ello que se prioriza. ¿Pero queé pasa a partir del año de vida? ¿Cómo funciona la alimentación del bebé a partir de ese momento? ¿Es necesario hacer algún cambio?

Alimentar al bebé a partir de los 12 meses

No, no hay que hacer nada especial, a parte de celebrar el año de vida de tu bebé y vuestros 12 meses de lactancia juntos. La alimentación del bebé sigue exactamente igual. 

De la misma manera que los bebés aprenden a andar poco a poco y dejan de gatear progresivamente, irán haciendo la transición a la alimentación sólida. Es un proceso que se va a producir solo, sin que tengamos que prestar una especial atención. 

No podemos esperar que al siguiente día en el que cumplen un año ya podamos dar la vuelta a todo y dar más importancia a la comida que a la leche. Lo primero que debemos recordar es que son lactantes los dos primeros años de su vida, por lo que la leche (sea la que sea) es muy importante en su dieta. 

A medida que crecen cada vez van a mostrar más interés por los alimentos, siempre sabiendo que hay fases en las que van a dejar de crecer y que comerán menos, y también siempre que no les forzamos a comer y prediquemos con el ejemplo comiendo con ellos.

¿Y si rechaza la comida?

Es posible que al principio no quieran casi comer, que la comida vaya a todas partes menos a su boca, que nos pidan teta mientras comen o que directamente no quieran comer y pidan teta. Esto es habitual que nos agobie un poco, o incluso sentíamos que no lo estamos haciendo bien del todo.

Además la presión familiar suele ser un denominador común en esta situación y los comentarios vuelan: les estás mal acostumbrando, si no le dejas de dar teta no va comer, claro que no come si sabe que hay teta… y estos comentarios se pueden reforzar si tu hijo/a hacer comidas fuera de casa y no estás presente en ellas. Y es que cuando no estamos presentes, cuando no pueden mamar, comen algo más de alimentos sólidos, lo que puede reforzar a la familia y por ende podemos llegar a pensar que algo debemos de forzar o modificar, nada más lejos de la realidad.

Si no estamos con ellos, es normal que quieran comer más, ¡Si no hay leche, algo tendrán que comer! La leche es el alimento más completo que pueden tomar y los peques lo saben. 

Así que calma y tranquilidad, este es un proceso gradual que durará un año, quizá un poco más, y que como todo en la crianza requiere tiempo y paciencia. 

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