¿Tu hijo es muy “selectivo” comiendo? Te ofrecemos algunos consejos

¿Tu hijo es muy “selectivo” comiendo? Te ofrecemos algunos consejos

Los bebés crecen y llega un momento en el que están preparados para empezar a probar nuevos alimentos, además de la leche materna. Hay bebés y niños que muestran un enorme interés por la comida y por experimentar nuevos sabores, y hay otros que muestran un menor interés en los alimentos sólidos, o directamente los rechazan. 

Es importante saber que el poco o nulo interés por comer (o en pequeñas cantidades) a partir del año del bebé puede tener tener relación con momentos muy concretos de su crecimiento, como desaceleración del crecimiento, enfermedades, situaciones sociales o emocionales, e incluso huelgas de hambre. 

También hay niños que de forma normal comen en pequeñas cantidades y solo determinados alimentos, es lo que conocemos como comedores selectivos. Esta forma de comer de forma selectiva generalmente se considera como algo normal en el desarrollo en niños pequeños, normalmente se resuelve en la edad escolar y se sabe que no afecta al crecimiento del niño.

Sabemos que es una cuestión que genera mucha preocupación a las familias, y por eso os ofrecemos algunos consejos que pueden ayudaros a gestionar mejor las horas de las comidas de forma respetuosa. Esperamos que os gusten:

1. Respeta el apetito de tu hijo (o la falta de él)

Si su hijo no tiene hambre, es mejor no obligarlo a comer. Tampoco a comer ciertos alimentos si claramente no le gustan, esto sólo puede acabar creando una lucha de poder con la comida. Además, tu hijo podría asociar la hora de comer con un momento de ansiedad y frustración, o volverse menos sensible a sus propias señales de hambre y saciedad. Trata de servir porciones pequeñas para evitar abrumarlo y darle la oportunidad de pedir más por sí mismo.

2. Las rutinas ayudan

Intenta servir comidas y aperitivos a una hora parecida todos los días. Si tu hijo elige no comer un alimento, ofrecer un momento para tomar un tentempié de forma regular le dará la oportunidad de comer otros alimentos nutritivos.

3. Sé paciente con los nuevos alimentos

Tu hijo puede que necesite tiempo para acostumbrarse a un nuevo alimento antes de darle el primer mordisco. Sirve los nuevos alimentos junto con las comidas favoritas de tu hijo. También puede ayudar seguir ofreciendo opciones saludables hasta que se familiarice con ellos.

4. Involúcralo

Mientras haces la compra, preparas las comidas, ten un espacio a prueba de niños para que tu hijo pueda tocar, oler, cortar y jugar con diferentes alimentos en casa, en la cocina…

5. Intenta crear un ambiente tranquilo (en la medida de lo posible)

No fuerces a tu hijo a comer, anímalo a probar los alimentos, evitando limpiarlo constantemente cuando se ensucie, así como los mensajes negativos.

6. Prepara un menú que se adapte a todos

Anima a tu hijo a quedarse en la mesa a la hora de las comidas, incluso cuando no coma. Preparar una comida diferente para tu hijo después de que haya rechazado la comida principal puede fomentar una alimentación selectiva, asegúrate de que siempre haya algo que le guste para que pueda disfrutar de la comida.

7. Minimiza las distracciones

Apaga tele, móviles y otros aparatos electrónicos durante las comidas para ayudarlo a centrar su atención en la comida. Ten en cuenta que la publicidad puede alentar a tu hijo a desear alimentos no saludables.

8. Sé un buen ejemplo

La familia es el mejor ejemplo que un bebé puede tener, los niños aprenden mejor con acciones, y no tanto con palabras. Por otro lado, una despensa saludable ayuda a fomentar los buenos hábitos de toda la familia.

9. Evita utilizar la comida como recompensa

Recompensar con comida (especialmente alimentos azucarados o con alto contenido en grasa) aumenta el deseo de los niños por ella. Recuerda que los niños suelen comen lo que necesitan, no lo que nosotros creemos que necesitan. Siempre es mejor alentar que forzar.

Y por supuesto, si te preocupa que el comer de forma selectiva pueda estar comprometiendo el crecimiento y el desarrollo de tu hijo, puedes consultar con su pediatra.

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