“Duelo. La lactancia que no pudo ser” por Raquel Oviedo

“Duelo. La lactancia que no pudo ser” por Raquel Oviedo

Se define el duelo como dolor, lástima, aflicción o sentimiento.

Es algo que, aunque preferiríamos evitar, suele llegar a nuestras vidas, así, de repente, a veces sin avisar, otras confirmando aquello que llevábamos tiempo temiendo.

Y duele en lo más profundo…

Te cubre de una sombra oscura y llegas a sentir que te quedarás ahí, oculta, para siempre.

El duelo puede ser de distinta intensidad según lo perdido, pero casi siempre deja una marca en nuestro ser.

Yo, a día de hoy, he sufrido varios duelos, y seguro que tú también.

La muerte de mis abuelos fueron momentos duros, tanto siendo una niña, como hace unos años. Son instantes que recordaré toda mi vida. Lo “bueno” de estos duelos, es que suelen transitarse en compañía, rodeada de empatía y abrazos.

Sin embargo, hay otros duelos ocultos, no permitidos, tratados como signo de debilidad por la sociedad, o incluso por nosotras mismas.

El duelo perinatal empieza, por fin, a ser un tema tratado con algo de respeto y entendido como lo que es, la pérdida de un ser querido, bueno, peor, la pérdida de un hijo o hija, la mayor pérdida que creo que puede vivir una madre.

Pero el duelo no trata únicamente de muerte, sino también de fracaso, de rabia, de desconfianza, de soledad, …

El duelo por un parto, un nacimiento “no respetado” de nuestro hijo o hija, en el que has sentido soledad, incomprensión, desconfianza, rabia, hacia y por parte de aquellos profesionales que te han acompañado; es un proceso que hay que transitar.

No sirve de nada dejarlo ahí callado, oculto, porque seguramente, con cada cumpleaños de nuestro hijo o hija, esa herida se abrirá. Probablemente, con el paso del tiempo, irá escociendo cada vez menos, pero seguirá doliendo, seguirá esperando que lo lloremos y gritemos, para terminar abrazándolo.

Ahora te invito a que pienses qué respondiste cuando te preguntaron, estando embarazada, si ibas a dar el pecho a tu bebé.

“Lo voy a intentar”.

Es lo que contesté yo. ¿Tú también?

Y lo intenté.

Con mi primer y mi segundo hijo.

Lactancia a demanda, 24 horas, evitando que lloraran, colocándoles al pecho ante el primer signo de hambre.

Pero no funcionó.

Con mi primer hijo ingresamos en su segunda semana de vida por un principio de deshidratación.

Con mi segundo hijo, teniendo la experiencia del primero, empezó a tomar fórmula en su cuarto día de vida. No iba a dejar que también pasara hambre.

Tal vez piensas que me rendí, que no me asesoré, que me faltaba información, pero te aseguro que no es así.

Aunque eso ahora da lo mismo, porque lo que quiero contarte es que yo iba a intentar dar el pecho, y cuando lo hice, cuando experimenté la mamífera que era, el vínculo, la sensación de poder al alimentar a mi bebé tan solo con aquel líquido que fabricaba mi cuerpo; los miedos, las dudas y las reticencias se disiparon.

Y cuando lo perdí, me hundí.

“Anda hija, que no pasa nada. Si hoy en día muchos bebés toman biberón.”

“Mira, a mi me dieron biberón y estoy estupenda.”

“Pues yo a mi hijo mayor le di teta y al pequeño biberón y el mayor está siempre enfermo y el pequeño nunca.”

Y un sinfín de palabras y frases de “consuelo”, que desde luego, a mí no me consolaban.

En mi caso fueron las circunstancias físicas las que forzaron el fin de lactancia materna. Pero tal vez, en tu caso lo fuera la falta de apoyo, el dolor, una logística imposible,…

Da igual.

Si la decisión no partió única y exclusivamente de tu voluntad, de una reflexión consciente, lo más probable es que haya dolor.

¿Lo oyes?

¿Aparecen las lágrimas si piensas en el fin de tu lactancia, de vuestra lactancia?

Tal vez no te acompañaron, ni siquiera tú te acompañaste.

“Si mi bebé está bien, ¿qué más quiero?”

No solemos permitirnos la tristeza, porque además de que es una emoción poco validada, nos hace sentirnos débiles, incapaces, y no nos gusta.

La primera vez, tardé cuatro meses en perdonarme, en dejar de “darme latigazos” pensando que algo había fallado en mí, que yo tenía la culpa de todo lo ocurrido. Y entonces sané, tuve compasión de mi misma y dejé ir aquella culpa.

Con mi segundo hijo, fue más fácil. Aunque tenía esperanza, era consciente de mis limitaciones. Aún así, el duelo apareció, y me permití estar triste, transitar esa tristeza, comunicarla y dejarme abrazar.

Mírate.

No era tu deseo, pero a veces (muchas) nuestras expectativas no se cumplen, y en temas como la lactancia, duele, y mucho.

Permítete que te duela. Llora, grita, no le quites la importancia que tiene.

Déjate cubrir por esa sombra oscura.

Transita el duelo.

Deja que la herida escueza, para que con el tiempo pueda cicatrizar.

Una lactancia materna perdida, fracasada, por los motivos que sean, duele. Aunque otros le quiten importancia. Aunque tú misma lo hagas.

Transita el duelo.

Raquel Oviedo
Acompañamiento y apoyo en la maternidad, paternidad y crianza consciente. Lactancia, porteo y sueño infantil.
Instagram: kuakira_com
Facebook: Kuakira (@kuakiracom)

 

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2 comentarios sobre ““Duelo. La lactancia que no pudo ser” por Raquel Oviedo

  1. Buenos días, que descanso leer a alguien que ha pasado por algo similar que yo… de verdad, me he emocionado al recordarlo todo…supongo que porque aún lo tengo muy reciente y no he superado el duelo…. con mi primera hija le dí LM hasta los 5-6 meses aprox, ya que cada vez me lo ponía más dificil, no quería comer porque se distraía con todo lo que pasaba a su alrededor… desde los 3,5 meses papillas de fruta porque no cojía peso etc etc…. acabamos LM a los 5-6 meses…. me quedo embarazada 3 años después de mi segundo hijo, tengo muy claro que quiero hacer las cosas de otra manera, quiero dar pecho a demanda no cada 3 h que me habían dicho con la primera que se pasaba el día llorando, quiero hacer LM exclusiva hasta los 6m mínimo y dispuesta a estar todo el día “con la teta fuera”. Hasta aquí todo muy bien, nace mi segundo hijo por cesarea programada por una desproporción pelvicofetal, en cuanto lo tengo en brazos empezamos con la LM , super bien, se coge enseguida y es muy tragón, el segundo día en el hospital ya tengo la subida de la leche, 💪🏻 Perfecto, todo marcha sobre ruedas…. hasta los dos meses todo iba genial, de repente, el peque cada vez que iba a comer solo hacía que llorar y llorar, cada vez que se acercaba al pecho se separaba llorando….. comprobé si tenía leche (aún sabiendo que si ellos van comiendo, siempre hay leche) todo estaba bien, pero él seguia igual… me asesoré, me dijeron que tubiera paciencia y que era una crisis de lactancia de los 2 hacia los 3 meses… lo intenté todo… pensandome que se quedaba con hambre probé de darle biberón, no hubo niño, contento… y yo triste… se conviertió en una tortura… cada vez que lo ponía al pecho era llorar y llorar…. lo tenía claro… mi lactancia, nuestra lactancia, habia fracasado… no estaba dispuesta a verle llorar y pasarlo mal y yo tampoco… ya no era una experiencia bonita, se transformó en una tortura… en una agonía… empecé a darle algún biberón cuando veía que se ponía muy nervioso… justo a los 2 meses y medio operaron a mi primera hija de una intervención ambulatoria pero nos tubimos que quedar una noche ingresados por los km de distancia que separaban nuestra casa del hospital en el que tubo lugar la intervención, y mi hermana se quedó con el peque aquella noche, con bibis… A la mañana siguiente volvimos y yo estaba segura que sólo com verme se querria cojer al pecho como si no hubiera mañana… y cuál fué mi sorpresa..?? Solo con acercale al pecho, se puso a llorar y llorar…. entendí que mi lactancia, nuestra lactancia, había fracasado del todo….
    estube un tiempo muy triste y le decía a la gente que me preguntaba, que tenía una depresión interna mía, que sólo yo entendía… porque todo el mundo solo hacía que decirme: “si el niño está bien”, “lo importante es que se alimente”, “mira el lado positivo, descansaras más” etc etc… y yo solo pensaba: “he vuelto a fracasar…”
    Gracias por leerme,
    Un saludo

    1. Me ha emocionado tu comentario, se ha de ser una persona muy fuerte para contarlo y creo que puedes estar orgullosa de haberlo intentado con todas tus ganas! Saludos

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