Bronquiolitis y lactancia materna

Bronquiolitis y lactancia materna

La bronquiolitis es una infección pulmonar bastante común en los meses de invierno en bebés y niños pequeños. Causa inflamación y congestión en las vías respiratorias pequeñas (bronquiolos) del pulmón. Casi siempre, la causa de la bronquiolitis se debe a un virus.

Empieza manifestándose como un resfriado (mucosidad, estornudos, tos de garganta, fiebre ligera) y a partir del cuarto día, se extiende a los bronquios. Esta fase se suele alargar entre 5 y 7 días, aunque a veces la tos persiste durante una o dos semanas más.

¿Qué podemos observar si el bebé tiene bronquiolitis?

Como hemos explicado, la primera parte del proceso cursa como un resfriado común. En caso de que la situación se complique, podremos observar que:

  • El bebé está adormilado o muy poco activo.
  • Presenta dificultades para respirar, o hace ruidos como silbidos cuando lo hace.
  • Ausencia de orina en los pañales.
  • El bebé presenta dificultades para mantener la succión durante la toma, o bien, tiene poco o nulo interés por el pecho, lo que lleva a un descenso de las tomas.
  • Algunos, además, presentan vómitos frecuentes.

Si observas que el bebé presenta alguno de estos síntomas, es importante acudir al pediatra o a un servicio de urgencias para evaluar su estado.

Una vez en urgencias y con el bebé evaluado, pueden pasar varias cosas dependiendo de la gravedad de la situación del bebé: que os vuelvan a mandar a casa con un tratamiento si el bebé está con una infección leve, o que le dejen ingresado si la situación del bebé es grave. 

Y en ese caso, ¿qué pasa con la lactancia?

Cuando un bebé ingresa por una bronquiolitis es más que probable que la succión directa al pecho tenga que cesar unos días, eso no implica que la lactancia termine, solo que vamos a necesitar ayuda para mantenerla.

Es probable que el bebé necesite oxígeno y le coloquen una sonda nasogástrica u orogástrica hasta que mejore y pueda volver a alimentarse por sí solo.

bebé con viaSi es vuestro caso y quieres mantener la lactancia, te damos consejos para conseguirlo:

  • Es normal que estés asustada y nerviosa, y este hecho no repercute en nada en tu producción de leche. El estrés no disminuye la producción. 
  • Es muy fácil de decir y complicado de hacer, lo sabemos, pero en la medida de lo posible intenta cuidarte y que te cuiden: comer, dormir, tener ratitos para intentar caminar un poco o hacer un poco de ejercicio…. estar en un hospital durante días es muy angustiante y es fácil olvidarse de una misma. 
  • Intenta conseguir (en muchos hospitales disponen de ellos) un sacaleches doble para mantener la producción y evitar tener molestias en el pecho. Si en el hospital no lo hay, se puede alquilar. 
  • Si puedes, extrae leche cada dos o tres horas, se trata de replicar las tomas que el bebé haría. 
  • Si la situación del bebé es delicada, es posible que esperen horas o días en darle tu leche. Poder refrigerar o congelar la leche es clave para poder ofrecérsela al bebé cuando esté mejor. En la mayoría de hospitales disponen de neveras para poder conservarla.
  • Si le alimentan vía endovenosa, guarda toda la leche que puedas para el momento en que se recupere y pueda empezar a comer con sonda o directamente del pecho.
  • Cuando el bebé esté más estable y le saquen la sonda y el oxígeno, podrás volver a colocar al bebé al pecho e ir retomando vuestra lactancia.
  • Es posible que incluso los primeros días tenga dificultades y le cuesta mamar, necesita tiempo.

Una vez en casa, es importante que el bebé haga muchas tomas cortas y con mucha frecuencia, y en posturas verticales.

En la mayoría de casos los bebés vuelven a mamar una vez mejoran y de esta manera vuestra lactancia podrá volver a la normalidad. 

 

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