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Primeras horas en la lactancia materna

Primeras horas en la lactancia materna

La importancia de las primeras horas de vida para el inicio, el establecimiento y el mantenimiento de la lactancia están ampliamente demostradas. ¿Qué es lo que las hace tan importantes? El primer agarre crea en el recién nacido una impronta en la manera de coger el pecho y de succionarlo.

En cuanto al inicio precoz de la lactancia materna, aunque no ha sido evaluado de forma explícita, la evidencia sugiere que hay beneficios positivos en la tasa de lactancia materna exclusiva al alta y en su duración. Como profesionales de la salud, ¿cómo podemos facilitar este primer agarre después del nacimiento? 

A la fase de expulsivo se llega, de forma general, cuando el cérvix ya se ha abierto en su totalidad y la cabeza fetal se apoya en el suelo pélvico de la madre. Ésta siente en cada contracción la necesidad de pujar y de acompañar la salida de su bebé. Es una etapa intensa, donde las hormonas juegan un papel importante: la oxitocina, estimulando y manteniendo la contracción del útero. En cada una de ella, la madre sentirá las ganas de empujar y, en cada sensación de pujo, se liberará una gran cantidad de catecolaminas que la ayudarán a pujar. 

Esa adrenalina liberada por la madre pasará al torrente sanguíneo y llegará a la circulación fetal a través de la placenta. En el recién nacido, después del parto, hará que se mantenga en una alerta activa durante las primeras horas de vida, importante para que suceda este primer agarre espontáneo y fisiológico.

Los primeros minutos después del nacimiento son importantes para que el recién nacido se adapte a la nueva situación de la vida extrauterina, donde los cambios más importantes se dan en el pulmón, que debe cambiar su función, permitiendo el intercambio gaseoso disminuyendo las resistencias periféricas alveolares y, a nivel circulatorio, dónde debe darse el cierre del foramen oval y la oclusión del ductus arterioso.

No hay prisa, el recién nacido tiene un minuto por delante para conseguir esa nueva meta y nosotras, como profesionales de la salud, debemos cuidar de este momento: el contacto piel con piel (CPP) y el clampaje fisiológico del cordón umbilical (CU) ayudan a esa transición neonatal.

Cuando un recién nacido es colocado encima del vientre de su madre inmediatamente después de nacer, a través del tacto, del olor y de la escucha, la reconocerá y se sentirá en un medio seguro. Podrá relajarse para poder llevar a cabo la adaptación al nuevo ambiente de forma óptima. Si dejamos el CU intacto, le estaremos facilitando el retorno de su circulación sanguínea, facilitándole el aporte de oxígeno mientras dure la transición. El gasto energético del bebé se verá disminuido, y favorecerá la estabilización de las constantes vitales (frecuencia cardíaca y respiratoria) y metabólica, entre ellas, la glucemia basal. 

Una vez el recién nacido ha realizado la fase de transición y ya está adaptado al nuevo medio, ahora sí, el recién nacido estará preparado para iniciar la lactancia al pecho. Al evitar la separación madre-bebé, se estará permitiendo al recién nacido el desarrollo de los reflejos primarios (alrededor de 20) distribuidos en 9 etapas observables y descritas por Widström (A. M. Widström et al, 1987). Estas etapas son similares en todos los recién nacidos, independientemente del tipo de parto y alimentación elegida por la madre y es facilitado por la colocación del recién nacido encima del vientre materno en decúbito prono y cabeza ladeada:

  1. Llanto: Inmediatamente después del parto, a medida que los pulmones se expanden. Hay recién nacidos que no pasan por este llanto y que, simplemente, respiran. 
  2. Relajación: relajación del cuerpo y de las manos, sobre todo en el momento en que es colocado encima de su madre.
  3. Despertar: en esta etapa, el recién nacido muestra pequeños movimientos de la cabeza y de los hombros, abre los ojos, puede mostrar actividad bucal, etc. 
  4. Actividad: El recién nacido aumenta los movimientos de la boca y succión. 
  5. Descanso: Puede haber periodos de descanso entre los periodos de actividad
  6. Rastreo: El recién nacido se acerca al pecho de su madre mientras va empujando de sus pies.
  7. Familiarización: al llegar al pecho, el recién nacido se familiariza con éste a través del olfato, del tacto con los labios, etc. Prueba de cogerlo, de succionarlo. Se activa el reflejo de búsqueda (producido con el contacto de la mejilla del bebé y provoca la rotación de la cabeza hacia el lado estimulado) y el reflejo de rooting (se observa movimientos labiales del bebé cuando éstos son estimulados). El agarre aquí puede durar alrededor de 20 minutos. 
  8. Succión: Succión continua del pecho. En general, a esa etapa se llega alrededor de los 50 minutos del nacimiento.
  9. Sueño: sobre la 1,5-2 horas posteriores al nacimiento, el recién nacido cae en un sueño reparador y fisiológico que puede durar horas.

Las etapas descritas por Widström pueden verse modificadas en caso de intervenciones médicas durante el trabajo de parto: administración de analgesia peridural, perfusión de oxitocina exógena, instrumentalización del parto, complicaciones maternas, etc. Se deben adecuar las prácticas hospitalarias a las necesidades madre-bebé, observando la respuesta de adaptación del recién nacido, el periodo en el que se encuentra, facilitar el desarrollo normal y promover la fisiología.

Como profesionales sanitarias es nuestra misión proteger a la díada madre-bebé, entender porqué es importante no interferir en el desarrollo de estas 9 etapas y que hay cuidados (administración de la vitamina K intramuscular, la aplicación eritromicina ocular, medidas biométricas del bebé, etc) que pueden demorarse, así mismo como poder adecuar el ambiente. Por ejemplo, evitar una intensidad lumínica y acústica en la estancia del parto.

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