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“No quería también tener que olvidarme de la lactancia”

“No quería también tener que olvidarme de la lactancia”

La comunidad es una pieza que puede marcar la diferencia en el acompañamiento a la maternidad y la crianza. Siempre que publicamos relatos recibimos mensajes vuestros de agradecimiento a estas madres tan generosas que nos cuentan su historia esperando poder ayudar a otras madres. En realidad os agradecemos nosotras a vosotras por esta maravillosa comunidad que tenemos. Esta vez leeremos a A. que nos cuenta cómo inició su andadura en la maternidad con su hija, muchísimas gracias A. 

Los relatos que he leído, me han ayudado mucho, así que os voy a contar mi historia, espero que os sirva de ayuda también.

Desde siempre he querido ser madre, así que cuando me enteré de que estaba embarazada, fue la mejor noticia que pude tener.

El embarazo fue genial, la niña crecía bien, todos los controles perfectos. En las clases de preparación al parto nos iban enseñando cómo respirar, hacer el plan de parto ideal, etc. Nos cuentan la importancia del piel con piel, pero no te preparan para cuando no puede ser así…

Un mes antes de la fecha prevista me tuvieron que hacer una cesárea de urgencia, tenía peritonitis y la bebé podía estar en riesgo; así que me llevaron rápidamente a quirófano.

La cirugía fue bien, a la niña se la llevaron a la neonatal, y a mi a la URPA (Unidad de Recuperación PosAnestésica). Y aquí comenzó mi agonía. Tras la cirugía yo me quede muy débil, así que no pudimos conocernos hasta pasadas 38 horas, en cuanto me la pusieron al pecho fue directa al pezón, nunca olvidaré esa sensación. Estando en la habitación estaba continuamente con el sacaleches, pero no era suficiente, así que empezamos a suplementar con leche artificial.

Nos dieron el alta, ella había perdido peso, pero lo normal. Llegamos a casa sin saber qué hacer, aquí llegó mi ángel de la guarda, mi asesora de lactancia. Tuve la inmensa suerte de que esta profesional se cruzara en nuestro camino, gracias a ella no tiré la toalla de la lactancia materna, así que los recolectores, las jeringas y las sondas se convirtieron en parte de la familia.

Los recolectores, las jeringas y las sondas se convirtieron en parte de la familia.

Fue una época muy dura, todas las semanas íbamos a que pesaran a mi bebé, el momento de dejarla en la báscula y ver el peso era horrible: había semanas que cogía bien de peso, pero otras que no, y esas semanas eran las peores.

Me sentía mala madre, incluso egoísta por querer seguir intentando mi lactancia materna y no darle
artificial, muchos comentarios de “con biberón también se crían bien, déjalo ya y empieza a disfrutar”.

No pude tener un parto normal, no pude tener el primer contacto piel con piel pronto…no quería también tener que olvidarme de la lactancia materna, así que seguía haciendo todo lo que podía, siempre que podía nos poníamos piel con piel, cuando no comía me estimulaba con el sacaleches…

Estaba ya aceptando una lactancia mixta, cuando hice la extracción poderosa. Leí muchísimo sobre esta técnica, es dura y no asegura resultados, pero he de decir que a mi me funcionó. Fuimos quitando tomas de relactador, hasta ya solo pecho.

De vez en cuando recuerdo lo mal que lo pasé, todo lo que lloré, pero veo a mi bebé mamando y se me olvida todo, a base de perseverancia por fin conseguí mi lactancia materna exclusiva, tengo ya mi banco de leche preparado para la vuelta al trabajo, e incluso me hice donante de leche materna.

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