La hora bruja

La hora bruja

Hace un poco menos de un año escribimos un cuento sobre la hora bruja, ahora es el momento de hablar de verdad sobre qué pasa cuando decimos que el bebé está de lleno en esas temidas horas.

Vamos primero a pensar en nosotros. Llegas a casa, agotada después de una larga jornada laboral, harta de todo, saturada de información, de ruido, de palabrería… Y tu pareja (a las parejas también les pasa) te hace un comentario de lo más habitual: “¿Quieres verdura o ensalada para cenar?” Y tú estallas y le chillas que si no se acuerda que hoy has comido verdura para comer y que además la lechuga de la nevera está pocha, y no puedes entender porqué no es capaz de decidir por sí mismo ni una sola vez, y total, qué más te da porque le dices que estás tan cansada que te vas a dormir, que ya no puedes más, que no tienes ni hambre, ni ganas de comer y que solo te quieres acostar y que pasen 100 años, y que si es una mierda el trabajo y que ya no puedes más, y que tu madre te ha dicho que se le ha muerto la planta que le regalaste… Y hablas, y chillas y lloras a la vez…

¿Qué crees que te ha pasado?

Pues es evidente que estabas cansada, harta, estresada y lo has pagado con la persona con la que tienes más confianza. Y algo parecido les pasa a los bebés al final de una larga y estresante “jornada” y es que todos los bebés, tengan 10 días, 10 meses o 2 años tienen momentos en los que no pueden más y estallan.

Los adultos podemos expresar nuestras emociones hablando y podemos reconocer nuestras emociones y ponerles nombre. Los bebés no pueden. Solo pueden llorar y pagar el cansancio y el estrés con la persona con la que más confianza tienen: tú y la teta. Y es que el problema no es la teta, la teta puede ser la solución.

Las madres, al principio, solemos etiquetar estos ataques de cansancio sobre todo a dos factores: cólicos (dolor de barriga) y rechazo del pecho. Y eso nos lleva a hacer cosas poco adecuadas: ofrecer preparados de hierbas y azúcar, ofrecer suplementos (que al principio se suelen tomar de una atacada, ofrecer medicación, etc, etc, etc…

De la hora bruja nos vamos a poder librar pocas veces, y es que vivimos en un mundo muy estresante para los adultos y también para los bebés. Así que lo que podemos intentar es anticiparnos a ese cansancio y saturación extrema; y en el caso de que nos haya pillado la hora bruja, intentar hacerlo lo más llevadero posible.

¿Y por qué por la tarde-noche?
Pues, porque al igual que los adultos, a esas horas el bebé está agotado de todo el día, no puede más. Tiene sueño y está tan ansioso que no puede más. Es el fin de una extenuante jornada, donde encima los estímulos: ruido, luz… no están filtrados como estaban en el útero.

¿Por qué se pelea con la teta?
La mayoría de veces se pelean con la teta porque su problema principal no es el hambre, solo están tan agotados que quieren dormir.

La succión les podría servir para dormirse pero están tan pasados de rosca que les resulta muy difícil relajarse y dejarse llevar. Cuando son más mayores y están sobrepasados van de teta en teta hasta que por fin el sueño les vence.

¿Qué hago para evitar la hora bruja?
Lo ideal sería intentar propiciar días relajados, poca gente en casa, que el bebé no vaya de brazos en brazos, evitar la excesiva estimulación visual y sonora… Es evidente que suele resultar casi imposible conseguir este ambiente relajado, así que al menos intenta que el bebé esté lo máximo posible en tus brazos (portear es ideal) e intentar, antes de que caiga el sol, ir a una habitación tranquila, con poca luz, para que el bebé se vaya relajando y la teta le ayude a dormir.

¿Y para sobrellevarla?
Si os pilla la hora bruja, cosa que pasa muchas veces en la vida de un bebé, lo mejor siempre es mantener la calma. Saber que el bebé no nos está rechazando ni está rechazando la teta y saber que no le duele la barriga ni necesita infusiones ni medicamentos.
A cada bebé le funcionan cosas diferentes y hay que encontrar qué va bien en vuestro caso: a veces ir de teta en teta, que le mezas o le pasees, que le lleves apretado a tu cuerpo, que cantes o bailes, que le hagas caricias…
Verás que con el tiempo, a medida que tu bebé crece, vas a reconocer la hora bruja como el momento en el que tu hijo ya no puede más, está agotado y lo único que quiere (aunque a veces no lo sea expresar) es abrazarte y dormir.

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3 comentarios sobre “La hora bruja

  1. Gracias por esta información es de gran ayuda el poder sobrellevar y sobre todo entender a nuestro hijo. Yavque soy madre primeriza y cada día aprendo mucho junto a ella. Gracias

  2. Y qué pasa cuando le llevas prácticamente todo el día porteado o en brazos y cuando llegan las 8 se despierta el mismo estirándose y llorando como si no hubiera un mañana? Se puede tirar hora y media así…a mi me estresa bastante ya que tengo otra pequeña de 5 años y es muy complicado lidiar esas horas con 2…
    Además yo no trabajo y me dedico plenamente a mi bebé. No sé…se aceptan consejos.
    Gracias

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