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¿Es posible sentir excitación mientras amamanto?

¿Es posible sentir excitación mientras amamanto?

¿Excitación? ¡Menuda pregunta! Posiblemente muchas habéis entrado a leer de qué hablamos hoy en este post por curiosidad, otras quizás sentís que alguna vez os ha ocurrido y queréis saber qué sucede y por qué pasa, otras pensaréis que es imposible y algunas sentiréis que os genera incomodidad.

Sabemos que no es nada sencillo hablar de sexo. En general nos sigue costando hablar de nuestra sexualidad, de nuestro placer, de nuestro deseo… pero si relacionamos todo esto con la lactancia, el tabú aumenta considerablemente. 

Estamos hablando de lo que llamamos excitación durante el amamantamiento. Pero, ¿a qué hace referencia este término? Pues entendemos por excitación en el amamantamiento el hecho de sentir sensaciones que se relacionan con la excitación sexual mientras se está dando el pecho al bebé. 

¿Qué sensaciones se pueden sentir?

  • Cosquilleo en los genitales
  • Leves contracciones placenteras
  • Sensación parecida a un orgasmo u orgasmos
  • Sensación de calor
  • Infinidad de sensaciones que cada mujer puede definir como que se está excitando

Las mujeres que sienten estas sensaciones mientras amamantan en algunos casos pueden vivirlo desde el placer, el disfrute y la naturalidad, en cambio, otras pueden sentirse muy confundidas, algunas incluso plantean un destete precoz, porque sienten que lo que les está ocurriendo es algo sucio, incestuoso e incómodo, y lo pueden llegar a describir como culpabilizador, vergonzoso y patológico. En estos casos, el malestar físico y psicológico puede ser muy elevado si la situación persiste en el tiempo.

Sabemos que puede resultar extraño, es posible que alguna no hayáis oído hablar de ello nunca hasta ahora, y tal y como comentamos, puede despertar muchas emociones y sentimientos pero lo primero que tenemos que hacer es diferenciar la excitación sexual de la respuesta física a una estimulación, y para ello nos pondremos un poco técnicas. 

Durante la lactancia materna segregamos dos hormonas: la prolactina, que se encarga de la producción de la leche, y la oxitocina, que se encarga de la eyección de la misma. 

Cuando amamantamos, la prolactina (con el tiempo) se acaba estabilizando, pero para la eyección de la leche necesitamos segregar oxitocina. Esta hormona está directamente relacionada con el orgasmo, el placer, el enamoramiento y el parto. Por lo tanto, ¿qué puede pasar? Que delante de una estimulación, la lactancia en este caso, que por naturaleza tiene que producir oxitocina, en una zona que de forma experiencial, social y cultural sabemos que puede ser una zona erógena (los pechos y los pezones), entendemos que lo que sentimos es excitación sexual. Y sí, pueden ser las mismas sensaciones, pero sin un ingrediente indispensable: no hay intencionalidad erótica. Y este ingrediente marca la diferencia. 

Otro aspecto importante en todo esto es que si estás viviendo esta situación, ¿cómo te sientes al sentirlo? Si te provoca malestar, te animamos a pedir ayuda, habla con tu comadrona, tu consultora de lactancia, tu psicóloga… Si no te provoca malestar, fantástico. puedes plantearte, si quieres, qué hacer con esa sensación: ¿la dejas ahí y que se apague?, ¿la aprovechas para re-conocerte?, ¿para activar algun juego erótico en pareja? Que no significa forzar relaciones sexuales si no las deseas, pero quizás un “tonteo”, un juego, una chispa, sí que puede apetecer. O en el momento en que se duerma tu bebé, si consigues que se quede encima de alguna superficie o alguien puede hacerse cargo de él/ella, puedes masturbarte o ¡pegarte una ducha homenaje por lo bien que lo estás haciendo!

Cada mujer lo siente y lo vive a su manera, te animamos a escucharte, abrazarte y comprenderte. Si no te provoca malestar, ¡disfrútalo!, pero si te provoca malestar, no estás bien, te genera incomodidad o no te sientes bien, te animamos a que pidas ayuda para que puedas decidir libremente qué es lo que deseas hacer y que puedas ser respetada, acompañada y guiada, en la decisión que tomes.

Artículo escrito por Helena Angel, psicóloga en LactApp y codirectora de LactApp Clinic

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