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El proceso de relactación

El proceso de relactación

La relactación es el restablecimiento de la producción de la leche materna en una mujer que ha dado a luz después de que la secreción láctea se haya reducido considerablemente, interrumpido o inhibido en su totalidad, ya sea por no poder o no querer lactar tras el parto.

Las peticiones de ayuda en la relactación son habituales y es un proceso en el que hay que acompañar a las mujeres y conocer muy bien los pasos y acciones que hay que fomentar para conseguir aumentar la leche materna que la mujer produce a la vez que se reduce la cantidad de leche artificial que se ofrece al lactante. Es un proceso gradual y en el que a menos que la ingesta diaria de fórmula sea igual o inferior a 100 mL no se aconseja que sea abrupto. 

En la relactación, hay dos factores que inciden directamente en las posibilidades de éxito: que el lactante quiera mamar y la capacidad de aumento de la producción de leche por parte de la madre. Finalmente, la disminución de la cantidad de leche artificial, se debe hacer de forma gradual. 

Valorar la disposición del lactante a mamar

Es fundamental valorar la disposición del lactante a mamar, es decir, su interés por el pecho. El siguiente algoritmo puede ayudar a la toma de decisiones: 

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Tanto si el lactante acepta mamar como si la madre quiere seguir intentando que se agarre al pecho, sería ideal recomendar la extracción de leche, para de esta manera aumentar la estimulación y la extracción de leche, lo que debería favorecer un aumento de producción de leche.  

  • Aumentar la producción de la madre

Para aumentar la producción de leche, podemos animar a que el pecho sea ofrecido siempre que el lactante esté dispuesto a mamar, idealmente entre 8 y 12 veces en 24 horas. Si el bebé mama, se le puede ayudar realizando compresiones mamarias para facilitar un flujo contínuo de leche y disminuir el riesgo que el lactante se canse o rechace el pecho.

La valoración conjuntamente con la mujer de cuántas veces va a poder realizar extracciones es fundamental en este punto. Es clave que vea una meta capaz de alcanzar, puesto que recomendar un número de extracciones excesivo puede ser desalentador.  Por tanto, una pauta general sería usar el sacaleches a lo largo del día (después de la toma o 1h después de la misma) todas las veces que quiera y pueda, pero poco rato. En tandas de 5-10 minutos es más que suficiente. El uso del sacaleches breve y frecuente se ha demostrado ser más eficaz que el uso prolongado y ocasional.

 

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  • Disminuir los suplementos de leche de fórmula o materna 

Cuando se decide empezar a disminuir los suplementos de leche, es fundamental haber valorado que la causa que precisó su uso esté solventada. También se recomienda que el lactante esté en un peso adecuado para su talla y edad. 

Es necesario conocer la cantidad de leche suplementada que el lactante toma en 24h. Si no se conoce, se recomendará que durante unos días se haga un seguimiento de la cantidad de leche suplementada que el lactante toma. De esta manera vamos saber de qué cantidades de suplementación partimos para poder empezar a reducirla.

Habitualmente, si no hay un problema de hipogalactia o de dificultad en la transferencia de leche, se recomienda disminuir aproximadamente 60 mL de leche suplementada cada 2-3 días, siendo importante la individualización en cada caso..

Existen varias opciones a la hora de realizar esta disminución: 

  • Eliminar 60 mL de una única toma. Suele ser más fácil hacerlo en las tomas de la  mañana donde el lactante acostumbra a estar más tranquilo
  • Disminuir 10 mL de leche suplementada en 6 tomas
  • Disminuir 30 mL de leche suplementada de 2 tomas

Después de dos o tres días de haber eliminado esta cantidad es clave hablar con la madre y valorar sus sensaciones. Si el lactante no está excesivamente demandante, no hay signos de alarma que señalen que no ingiere suficiente leche y la madre vive bien el proceso, se eliminan 60mL de la misma manera. 

Es fundamental realizar un seguimiento de peso adecuado, recordando que no se recomienda pesar al lactante antes de los 5-8 días. También informar a la madre de la posibilidad que éste esté más demandante y explicarle los singos y los síntomas de deshidratación (valoración de la diuresis y las deposiciones, así como del estado general).

Más aspectos a tener presente:

Las pautas anteriores son las más básicas pero podemos animar a la madre a realizar pequeñas acciones que van a favorecer el proceso de relactación:

  • Valorar conjuntamente si el uso de un galactogogo puede estar recomendado. Su uso puede favorecer un aumento de producción de leche que anime tanto a la madre como al lactante a seguir con el proceso de relactación. 
  • Animar a la madre a colechar con su lactante, ya que en las tomas nocturnas suele ser más fácil que el lactante acepte mamar, a la vez que picos de prolactina que favorecen el proceso de relactación. 
  • Alentar a ofrecer la leche suplementada con un método que favorezca la lactancia. Si se usa biberón, informar sobre el método Kassing
  • Eliminar al máximo el uso del chupete para fomentar que el lactante calme sus necesidades de succión con el pecho
  • Hablar con la madre y escuchar sus miedos, ya que es probable que crea que cada vez que su bebé llora sea por hambre
  • Al menos las primeras 2-3 semanas es clave realizar un seguimiento semanal de la relactación: aumento de peso del bebé, cantidad de leche suplementada y estado emocional de la madre. 
  • Empezar la toma ofreciendo el pecho al lactante, seguir con la suplementación y terminarla otra vez en el pecho, para que las sensaciones placenteras de saciedad y adormecimiento las asocie al mamar.

 

Referencias:

. Hormann, E., Savage, F.. Relactation. Review of experience and recommendation for practice. Child and adolescent health and development. 1998; 14: 1-30. Disponible en: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/65020/WHO_CHS_CAH_98.14.pdf?sequence=1. 27/02/2021.

. Lawrence, Ruth A.; Lawrence, Robert M. Breastfeeding. A guide for the medical profession. Seventh Edition. Missouri: Elsevier Mosby; 2011.

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