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Calentar leche materna: ¿cómo hacerlo?

Calentar leche materna: ¿cómo hacerlo?

Siempre que nos planteamos cómo calentar la leche materna pueden surgir dudas, especialmente las primeras veces que la manipulamos. Pero la leche materna no requiere un manejo muy diferente de cualquier otro alimento. Y calentar la leche tampoco difiere mucho de calentar otros productos. Lo único que debemos tener en cuenta es que la leche materna es un líquido vivo y por tanto la manipulación errónea puede causar la desaparición de las células protectivas (vivas) de la misma.

A pesar de ello, si por lo que sea no manipulamos la leche de la manera más adecuada y supera los 65ºC cuando la calentamos, es cierto que perderemos la propiedades inmunológicas de la leche materna, pero el producto sigue siendo leche materna y el bebé, una vez esté a la temperatura adecuada, la puede consumir.  

 

Hagamos un repaso a las diferentes maneras de calentar o descongelar la leche materna:

Sumergir la leche en agua caliente

Este es uno de los métodos más conocidos para calentar o descongelar la leche. Para realizarlo tan solo debes calentar agua en un recipiente, como quien calienta agua para hacerse un té. Una vez el agua esté fuera del fuego, se introduce el recipiente de leche en su interior. El tiempo que tardará en estar lista la leche dependerá de si estaba congelada o solo refrigerada. La temperatura que debe alcanzar es poca, con 28ºC suele ser más que suficiente y si es verano y el bebé es mayor de 4 meses, la leche fresca (con menos temperatura) les suele gustar mucho. 

Dejar que se caliente debajo del grifo de agua caliente

El procedimiento es el mismo que el anterior aunque es menos ecológico, porque se malgasta mucha agua en el proceso. Se puede usar para atemperar la leche materna de manera rápida en el caso de que solo esté refrigerada. Si está congelada es más práctico usar otros métodos. También se puede calentar el agua en el microondas y sumergir el recipiente de leche en esa agua. 

Calientabiberones

Sí, los calientabiberones también sirven para atemperar o descongelar la leche materna. Lo que hay que tener en cuenta es que para usarlos, la leche debe estar en una botellita. Si está recolectada en bolsas hay que realizar el paso previo de retirar la leche de la bolsa (puede ser congelada) introducirla en una botella y proceder a descongelar. En algunos calientabiberones se puede controlar la temperatura y evitar sobrecalentamientos, que como ya hemos dicho, solo tienen el problema de que destruyen células vivas. 

Microondas

Este es el método más polémico y muchas veces prohibido para calentar la leche. Como siempre, en LactApp creemos que disponer de la información es la clave para poder decidir y que las prohibiciones lo único que dan lugar es al desconocimiento y a posibles errores. 

La leche materna sí se puede calentar al microondas. El riesgo de este proceso, y por lo que no se recomienda, es porque el proceso de atemperamiento de la leche materna en el microondas es irregular. Es decir, no se calienta la leche de manera regular y eso supone un peligro. Cuando tocamos la leche, si no la mezclamos con cuidado y controlamos con mucha atención, la administración de la misma puede producir quemaduras al bebé. Por tanto, lo primero que tenemos que tener presente es no dejar la leche durante varios minutos dentro del microondas. Solo es necesario calentar la leche durante segundos. Después procederemos a sacar el recipiente, mezclar con cuidado la leche y una vez hecho esto, valoraremos de nuevo si son necesarios unos segundos más o ya está lista. Si nos despistamos y la leche llega a hervir, es probable que todas las células vivas de la leche hayan desaparecido. A pesar de ello, una vez la leche esté a una temperatura adecuada se puede ofrecer igual al bebé, porque sigue siendo leche. 

Dejar que se atempere sola 

También se puede dejar la leche refrigerada a temperatura ambiente y ofrecerla al bebé dentro de la siguiente hora. En el caso de bebés de más de cuatro meses, y si hace calor, también se puede ofrecer la leche fresquita al bebé, que les suele gustar mucho. 

 

Elijas el método que elijas, recuerda siempre comprobar que la leche no esté demasiado caliente, lo que puede causar quemaduras al bebé. Los adultos tomamos alimentos bastante calientes, pero los bebés no es necesario que la tomen a altas temperaturas. Entre 28-30 ºC (que al tocarla no se nota caliente) es lo más adecuado para ofrecerla al bebé. 

 

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