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Maternar en el mundo real: cómo criar a tu bebé sin morir en el intento

Maternar en el mundo real: cómo criar a tu bebé sin morir en el intento

Hoy me he decidido a escribir sobre la crianza y sobre la presión que tenemos las mujeres en relación a ella, y lo hago por la cantidad de consultas de madres absolutamente agotadas y sobrepasadas a partir el primer año de su bebé.

La mayoría de estas madres tienen bebés de entre 18 meses y 3 años y describen un agotamiento, agobio y malestar absoluto que tiene que ver con la intensidad del bebé en la demanda, ya sea de pecho, de brazos o de piel, durante el día y/o durante la noche.

Además, cuando proponemos repartir esta demanda entre la pareja, la respuesta suele ser: “Al padre no lo quiere ni ver”.

Bien. Creo que es necesario reflexionar tanto como madres como como profesionales en cuál es el mensaje y cuál es la parte que debemos aplicar a nuestras vidas. Al fin y al cabo, esta situación no es culpa ni de la teta, ni del bebé, ni de la madre, ni del padre. Sino de un sistema que no contempla la crianza como parte activa y/o productiva de la sociedad y que siempre tiene un centro como protagonista: antes de ser madre, el hombre; después de ser madre, el bebé.

De nuevo hay un gran conflicto entre dos pensamientos tan poco feministas el uno como el otro que rompen cualquier posibilidad de equilibro:

Por un lado, el pensamiento de que los bebés se crían solos, “obligando” a las madres a volver a trabajar a las 16 semanas de vida ーen algunos países incluso menosー pero a la vez a amamantar exclusivamente hasta los 6 meses. Sobreprotectora si decides pedir una excedencia o dejar el trabajo, y descuidada si no consigues ser una mujer 10, una trabajadora 10 y una madre 10 si vuelves al lugar en el que te encontrabas antes de ser madre sin una sonrisa de anuncio.

Por otro lado, el pensamiento de que la madre debe darse al bebé, que biológicamente la necesita al 100% hasta más allá de sus fuerzas. El bebé necesita a la madre TODO el día, y la madre, de nuevo, tiene que apartarse de su centro para dejar lugar al bebé durante tiempo indeterminado para cubrir absolutamente todas sus necesidades de pecho, cuerpo, sueño, amor y alimentación. Los ritmos del bebé son los que marcan la marcha y la madre debe adaptarse.

Cualquiera de estos dos pensamientos, que pueden parecer radicales ーy sí, lo sonー, son una realidad que nos marca ritmos antinaturales e insoportables. Por un lado, si nos decantamos por la primera opción, es casi imposible cubrir las necesidades de nuestro bebé y mucho menos las nuestras. De hecho, estamos cubriendo las necesidades del sistema, atropellando nuestras necesidades como humanos y rompiendo la posibilidad de que las cosas empiecen a cambiar, porque sí, si cambian será en gran parte a un cambio de paradigma en la educación y crianza de nuestros hijos e hijas, que son el futuro.

Si nos decantamos por la segunda opción, la del instinto y la del manual de buenas prácticas de la crianza respetuosa, podemos acabar destrozadas… ¿Por qué? Pues porque nuestra sociedad, de momento, no ha cambiado demasiado y no criamos en red ni tenemos una comunidad real. La mayoría de las madres no tiene ayuda ni siquiera de familiares ni recursos para pagar apoyo profesional afín. Con lo que se encuentra intentando cubrir TODAS las necesidades del bebé (elevándolo a la potencia X según el número de hijos que tengamos): amamantándolo a demanda de día y de noche, porteándolo a todas horas, dándole atención absoluta 24h, evitando el llanto a toda costa y además, muchas de nosotras, lo hacemos también trabajando 40 horas semanales fuera de casa y con otros hijxs a cargo. Y no olvidemos: peleando contínuamente por una atención digna, tanto con profesionales como con familiares.

El problema aparece cuando los meses pasan y todas aquellas etapas que nos habían prometido que cesarían, no lo hacen. Al año, nuestro bebé nos demanda más que a los 6 meses y a los dos años, más que al año. Pasan los meses y nuestro bebé sigue despertándose entre 4 y 8 veces cada noche. Durante el día solo quiere brazos. Si intentamos descansar un rato y dejar a nuestro bebé (ya de 1 año o más) con su padre, llora como si lo mataran y si intentamos limitar un poco el tiempo en el pecho, lo mismo. 

De nuevo insisto, si además tenemos más hijos pequeños la cosa aún se pone más seria.

Nos encontramos abrumadas y sorprendidas cuando 18 meses después del nacimiento, dormimos peor que nunca, tenemos la teta todo el día fuera y, encima, tenemos a media familia criticando nuestros actos y recordándonos: “ya te lo dije”.

El bebé de 18 meses ya no pesa 5 kgs sino 14kgs y su succión nos irrita porque no está quieto. Nos pega tirones en el pezón, nos toca el pelo, o la oreja o el ombligo. No podemos quitarle la vista de encima porque no para quieto, saca todos los juguetes y no recoge nada y si no tiene lo que quiere al acto, lía un pollo importante, y de nuevo rechaza a su padre o a otros cuidadores si se acercan a la escena.

Los “manuales de buenas prácticas de una crianza respetuosa” no hablan de ello. Hablan continuamente del bebé pequeño. De ofrecer, de dar y de negociar. Y cuando lo leemos, no visualizamos una rabieta real de un bebé de 18 meses, ni de que negociar con según qué edades puede ser complicado. Hablan del llanto como si fuera el demonio y eso se traduce en que nosotras lo evitamos a toda costa cerrando el círculo a la díada madre-bebé durante muchos meses.

Por otro lado, suele suceder que el padre no reclama “su parcelita”. Con un “cógelo que quiere teta” se queda tan cómodamente ancho, pero que al cabo de los meses se sentirá mal por no haber forjado un vínculo seguro a fuego lento que, por otro lado, hace que ese círculo se vaya engrosando y dando respiro a la madre a la vez que le da recursos y relaciones distintas al bebé.

¿Recursos para que así sea? Pues, por ejemplo, un buen portabebés con el que el padre se entienda sería un buen instrumento de relación y transición para empezar. Acompañar a la madre y al bebé mientras este es amamantado. Tumbarse junto a ellos para ir a dormir: PRESENCIA.

Está claro que el cuerpo de la madre es el hábitat natural del bebé los primeros meses, pero hay que encontrar el equilibro para no acabar agotadas a los pocos meses y buscando soluciones mágicas o radicales para dar el cambio que necesitamos.

Puede parecer que la responsabilidad de que todo funcione recae de nuevo sobre nosotras, pero en realidad no se trata de responsabilidades, ni tampoco de intentar tener un “modelo” de crianza, pues cada madre, cada bebé y cada familia tiene unas necesidades y características únicas y maravillosas.

Lo que sí que es muy importante es que entendamos que hablar de un bebé no significa hablar de 6 meses, sino de como mínimo 3 años y eso se aplica a todo tipo de demanda. Planificar, informarse, invertir y mostrarnos flexibles durante estos meses es esencial para encontrar nuestro propio camino que ¡ojo!, nadie dice que sea fácil.

4 comentarios en «Maternar en el mundo real: cómo criar a tu bebé sin morir en el intento»

  1. Me ha encantado!!! Totalmente de acuerdo en todo lo que dices. Y también me gustaría hacer mención a las madres de otros niños o las nuestras propias que hablan cono si ellas y sus hijos fueran perfectos y que en vez de sentir empatía te hacen sentir como lo peor del mundo. Creo que en eso también hay que educar a las mujeres. Un beso guapa

  2. Es muy acertado lo que dices, creo que estamos en un momento en donde la mujer se desempeña como la super mujer, muchas trabajan, estudian, son madres, esposas y en cada papel deben ser “excelente”, algunas lo hacen por gusto otras porque no tienen más opción, pero seguimos siendo mujeres de carne y hueso nos cansamos, nos estresamos no somos perfectas y la sociedad no nos apoya mucho si queremos una crianza respetuosa con nuestros bebés todo mundo nos crítica y si mandamos a nuestros bebés a una guardería antes de los 6 meses para continuar trabajando también nos critican. Soy madre de un bebé de 5 meses en este tiempo he aprendido demasiado sobre la crianza, la sociedad ya no juzgo a otras mamás, pienso que maternar es muy difícil hay q estar muy firmes con nuestras decisiones y pensamientos. Me gustó mucho tu artículo?

  3. Sabias palabras!! Creo que un buen posteo de como nos sentimos las madres por cumplir con la maternidad, camino en la que muchas nos sentimos solas y cargadas por como elegimos llevar adelante está maternidad.
    Igual ME animo y las animo a seguir, por ellos.

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