Hoy en día estoy encantada de mi cabezonería
Este relato va de aprendizajes, va de vivencias, va de cómo todas hacemos lo que podemos con lo que tenemos, pero lo que está claro es que por un lado la experiencia es un grado, y no nos va a pasar lo mismo con un primer bebé que con el tercero, y por otro lado que el acompañamiento es clave e incide en nuestra experiencia con la lactancia y la maternidad.
Millones de gracias Rocío, por tu generosidad y por compartir tu historia, de la que tantos aprendizajes podemos obtener, sabemos que ayudará a muchas madres.
Buenas tardes, soy Rocío Rojas, mamá de 3 niñas y quiero contar mi experiencia en este viaje con la lactancia materna.
Mi primera hija
La primera la tuve a los 25 años, allá por 2016, y tomó el pecho durante más de 3 años, pero los comienzos no fueron fáciles…
En el hospital le dimos alguna ayudita que otra, con el biberón que te dan allí, porque se le bajaba el azúcar. Y recuerdo mucho dolor en el hospital al ponerla en el pecho.
Le dije al ginecólogo ” yo es que creo que no tengo leche”, a lo cual no me dijo nada y me pellizcó el pezón hasta que salieron unas gotitas de calostro, y recuerdo el dolor que me causó eso, pero yo, jovencita y nueva en todo eso me callé.
Y cuando llegamos a casa, esa noche tuve los pechos durísimos, con bultos duros… Me salvó mi prima, enfermera que vino a casa y me dijo que eso era la subida de la leche, y que me masajeara el pecho con agua calentita en la ducha, y que me ayudara del sacaleches para vaciar un poco y calmarme ese dolor. En ese momento, esa visita y el sacaleches salvaron mi lactancia.
A partir de ahí, todo fue cada vez más fluido, y aunque mi pequeña a veces se ahogaba por el flujo rápido de eyección, aprendimos a controlarlo y estuvimos hasta pasados los 3 años como he comentado antes, disfrutando y creciendo juntas. Yo por aquel entonces vivía en Inglaterra y los viajes en avión con la pequeña eran una maravilla gracias a la lactancia.
Con mi segunda bebé no tuve esa suerte
Con mi segunda bebé, nacida en enero de 2021, no tuve esa suerte.
A mi peque la dejaron ingresada en neonatos 12 días por dificultad respiratoria y le dieron biberón con mi leche, eso sí, porque era rigurosa yo en sacarme cada 3 horas de día y cada 4 horas de noche.
Y acepté, que lo mejor para ella en ese momento era, según me decían, que diera el biberón con mi leche, y ya una vez que le dieran el alta podría intentar el pecho.
En casa no conseguía darle el pecho, y solicité la ayuda de una experta en lactancia de mi zona, que me recomendó usar pezonera, e intentar progresivamente retirarla.
En principio feliz por poder alimentarla “directamente” pero, no fui capaz de retirar la pezonera, y estuve un año dándole exclusivamente el pecho con ella, con el rollo que me suponía tener que tener siempre la pezonera a mano y tenerla limpia, y sufriendo porque además ella ponía poquito peso, iba muy justa a las revisiones, tanto que cada semana pesarla era una pesadilla.
Para mí en aquel momento, llegar al año de lactancia fue más que suficiente, pero la lactancia no la recuerdo tan satisfactoria como anteriormente.
Con mi tercera bebé sabíamos mucho más
Recientemente, este pasado febrero he vuelto a ser mamá de otra niña.
En este caso, mi bebé venía grande (pesó más de 4 kg) y me la dejaron ingresada unos días en neonatos por hipoglucemia, a pesar de ponerla al pecho cada 2 horas, y le pusieron sondita con fórmula continua y, a parte, cada 3 horas necesitaba 20-40 ml de leche por boca, entonces, tuve que empezar con fórmula porque yo comencé a estimular también con extractor pero hasta que alcancé la cantidad que le daban, pasaron 2-3 días.
Por ello, las enfermeras y auxiliares de neonatos nos dijeron que le tenían que dar biberón, a lo que me negué y les dije que nosotros le haríamos la técnica de dedo jeringa para suplementar.
El personal del hospital nos dijo que eso ellos no lo podían hacer, que no podían pararse tanto con cada bebé pero si nos encargábamos nosotros, ok. Pero tendríamos que estar todas las tomas, incluida la noche. Pues mi hija ha tomado la fórmula que ha requerido, pero yo no quise que tomara un biberón. Hicimos rigurosamente dedo jeringa.
Cada personal nuevo que venía nos preguntaba que por qué. Y teníamos que explicar a los enfermeros que no queríamos que hubiera confusión tetina/pezón, que ya teníamos experiencia. Ellas casi se reían de nosotros, sentimos que éramos los raros ….incluso nos dijeron que le diéramos al menos con guante, a lo que en principio me cuestioné pero luego dije no, tenemos las manos limpias, si incluso la teta no se lava antes de la toma, no quería que mi hija chupara de un guante…
Y llegó el apoyo
En fin creo que falta muchísimo aún por visibilizar y por aprender. Por fin, el día del alta llegó una enfermera y me dijo:
– “¿Esta bebé no es la primera tuya, no?”
– “No, es la tercera”
– Se nota muchísimo”- Y valoró todo lo que hacíamos con ella.
Yo allí mismo en neonatos me la ponía al pecho antes de suplementarla y luego yo me ponía el extractor.
Mucho piel con piel. Y en casa, en cuanto nos dieron el alta, lactancia materna exclusiva, sin pezonera ni suplementos. Hoy en día estoy encantada de mi cabezonería. Y disfrutando mi lactancia, ya mi niña tiene casi 3 meses. Pero veo que falta mucho por dar valor a esto.
¡¡¡Gracias por vuestra labor!!! Es súper importante, y tener información y aprender aunque sea por las redes nos hace más fuertes. ¡¡Somos y sois la leche!!