Confusión tetina-pezón

Confusión tetina-pezón

 

Confusión tetina-pezón: dificultad del bebé para mamar después de tomar leche de una tetina

 

Hace años que se debate si la confusión tetina-pezón existe o se trata de un concepto incorrecto. La verdad es que encontramos de todo, bebés que pueden succionar el pecho, una tetina, un chupete y unas pezoneras… Y otros que se les introduce una tetina de biberón en la boca y parece que ya no saben ni quieren mamar más.

Hay dos principales retos con la alimentación en biberón y ambos tienen relación: el contenido y el continente. En primer lugar, la tetina del biberón, por más que la publicidad y el márketing de los fabricantes de la tetinas afirmen que su producto se asemeja el que más al pezón materno, en realidad no se asemejan en nada. Succionar una tetina o succionar un pezón requiere unos movimientos distintos tanto de la lengua como de la musculatura de la boca del bebé. En segundo lugar, el volumen de leche que el bebé suele recibir de un biberón es muy superior a la que consigue succionando el pecho materno. Si a eso le sumamos que el tiempo en el que va a conseguir sacar la leche del biberón va a ser mucho menor que el tiempo que va a necesitar en el pecho: la frustración está servida, y es la clave que explica la razón por la que gran cantidad de bebés dejan el pecho.

 

¿Qué hace un bebé que tiene la confusión?

Normalmente un bebé que sufre confusión tetina-pezón se muestra inquieto a la hora de mamar, llegando incluso a rechazar el pecho. Algunos bebés incluso llegan a rechazar que se les ponga en postura para mamar, llorando y poniendo las manos delante del pecho.

Suelen empezar mostrando alguna dificultad a la hora de agarrarse, les cuesta saber dónde está el pecho y mueven la boca de un lado al otro sobre el pezón, parece que les cuesta empezar a succionar. Cuando lo consiguen, se muestran nerviosos, hacen ruidos y se mueven mucho en el pecho, parece que no se relajan y llegan a tironear del pezón de forma nerviosa. No hay que confundir esta actitud con una crisis de lactancia.

Si la confusión avanza es cuando llegan a no querer mamar, reacciona incluso de manera agresiva cuando se les acerca al pecho, desesperando a cualquiera y dando por supuesto que el bebé ya no quiere mamar.

 

La succión de una tetina

Lejos de lo que podría parecer, para ellos, comer de un biberón no es más fácil que succionar el pecho.

La succión que hacen en el pecho es mucho más fisiológica y les permite controlar mucho mejor la deglución y la respiración, por lo que es una experiencia mucho menos estresante.

Cuando toman del biberón deben anteponer la lengua para frenar el flujo de leche que les cae y evitar así atragantarse.  

No es que sea más fácil o más difícil, es que es totalmente diferente y los movimientos que hacen para extraer la leche del pecho son muy complejos y “desaprenden” cómo se hace.

Además, recibir grandes cantidades de leche artificial en muy poco tiempo hace que la experiencia de tomar el pecho sea frustrante y exasperante… requiere mucho tiempo y paciencia.

 

¿Cuando no hay que ofrecer una tetina en ningún caso?

Una de las razones por las que se suele suplementar, es que la producción de leche materna no es suficiente para mantener una lactancia materna exclusiva, si además, le ofrecemos una tetina, podemos empeorar todavía más esta succión del bebé. Por lo tanto, si sospechamos que hay un mal agarre, con más razón debemos evitar usar el biberón como método de suplementación.

 

¿Cómo podemos arreglarlo?

Hay que valorar a cada bebé y cada madre, ver cuál es la situación en particular. Si la confusión está empezando y hace poco que toma biberones, lo más prudente es retirarlos. Hablamos de eliminar el biberón como recipiente para ofrecer la leche, no de eliminar tomas de leche extraída o leche artificial, ya que si el bebé las necesita o se ha optado por una lactancia mixta, no se puede retirar toda de golpe. Se trata de ofrecer la leche en algo que no sea un biberón para intentar reducir al máximo la confusión.

Se pueden ir utilizando los diferentes métodos de suplementación y ver cuál os funciona mejor, de la misma manera se puede realizar la técnica jeringa-dedo que facilita que el bebé coloque la lengua en una posición similar a la que tendría al mamar: lengua baja, protruida y finalmente acanalada. De esta manera, entrenamos al bebé para volver al pecho.

 

¿Qué más se puede hacer?

Otra cosa importante a hacer es no forzar al bebé para conseguir que se agarre. Tiene que relacionar el pecho como una opción no como una obligación. Estar cerca del pecho en contacto piel con piel es muy positivo pero cuando lo pongamos cerca evitaremos al máximo “invitarle” a mamar, debe ser él el que haga el paso de buscar el pecho y mamar.

De la misma manera, si de noche podemos dormir juntitos y con poca ropa, ese contacto sostenido puede ayudar de nuevo a que el bebé pueda ir situando de donde sale la leche.

 

¿Parece que se anima a mamar pero protesta al poco rato?

Esta situación también es bastante habitual. El bebé puede empezar a mamar relajado y, a medida que pasa el rato, se puede incomodar. Eso es debido a que la velocidad en la que se sacia no es tan rápida como con el biberón. Es muy positivo que quiera mamar, así que se puede aprovechar y ayudarle a que le sea más fácil.

La primera técnica a probar es la técnica de compresión mamaria, que facilita que la leche salga un poco más rápido del pecho y el bebé no se desespere. La madre comprime su pecho de manera activa cuando ve que el bebé se empieza a inquietar. De esta manera, sale un chorro de leche y así el bebé se suele mostrar más tranquilo.

Otra técnica que podemos probar es usar un relactador, para que de esta manera el flujo de leche sea más constante y el bebé no pierda el interés en mamar. En esta entrada del blog dispones de más información de cómo usar el relactador y los trucos que debes ir usando para que no se acostumbre a succionar solo de la sonda.

 

¿Cuánto tiempo va a tardar en solucionar la confusión tetina-pezón?

Esta es quizá la pregunta más complicada de responder. Es posible que no sea nada fácil, se pueden tardar semanas o meses en revertir todo el proceso.

Es un proceso laborioso que requiere trabajo y muchas ganas. Nadie puede determinar cuánto va a tardar el bebé en conseguirlo, nadie puede determinar si la madre se va a cansar antes de intentarlo.

 

¿Y si no lo consigue?

Es algo que puede pasar, no siempre se consigue que el bebé vuelva a mamar. Si este es el deseo de la madre, es importante que sienta que lo ha intentado.

 

Enlaces:

[Nipple confusion and breastfeeding: a literature review] Huang YY1, Huang CM.https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16602050

[Clarifying nipple confusion] Zimmerman E1, Thompson K1. 
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26181720

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